sábado, 1 de agosto de 2026

Nocturna de Matalascañas

 Pues otro año más que podemos disfrutar de esta nocturna, coincidiendo con las vacaciones. 
  Como siempre, después de la siesta, un cafetito, ponerse de corto y al centro de Matalascañas para coger el Dorsal. 




  Alli, sin problemas, lo recogemos y esperamos unos minutos a que nos recoja el autobús que nos llevará a la Cuesta Maneli. 
  Unos 20 minutos hasta llegar al aparcamiento donde el autobús nos apeará en el aparcamiento. 
  Desde aquí hasta la playa cogemos la Pasarela de madera de algo más de 1 kilómetro. 




  Vistas desde el mirador para hacer un poco de tiempo hasta que de la hora. 
  Hace calorini, pero no está demasiado mal la tarde. 
  Bueno, pues decidimos bajar las escaleras de madera que llegan a la playa y comenzar a pisar la fina arena. 



  La zona de salida ya está montada con ese típico túnel de banderas. 
  Charlamos con unos madrileños que también veranean por aquí y esperamos que llegue el último autobús de corredores. 
  Parece que ya estamos todos y a la hora fijada, se da la salida a estos 14 kilómetros por la playa. 
  La cuestión es ir a ritmo constante. Este año parece que hay menos gente y es que este fin de semana es muy malo. Cambio de mes y de quincena. Siempre ha sido un par de fines de semana más tarde, pero este año es el traslado de la virgen del Rocío a Almonte y aquí eso es sagrado. 
 Bueno, ya estamos en faena y este año la playa parece que está más compacta. Hemos salido media hora antes que otros años y eso se nota. 




  La temperatura también es muy agradable y además no hace el bochorno de otros años que te hace ir empapado desde el principio. 
  Van pasando los kilómetros y vamos bastante bien. 
Pasamos por el avituallamiento y cogemos una botella de agua. 
 Ya se ha hecho de noche, pero se ve bastante bien en la oscuridad. 



  Tramos de mucha arena y otros muy mojados. Otros con rodadas de vehículos y muchos muy blandos donde hundes del pie. 
  Ya lo conocemos así que no nos van a engañar. 
  A lo lejos vemos el faro y el comienzo de Matalascañas. Ya va quedando menos. 
   Y así llegamos a la subida al pueblo. Jemos atrás el tramo de arena y comenzamos a subir el rampón de cemento. 
  Las piernas van bastante cargadas. Es lo que tiene correr por la arena. 
  Una vez arriba, solo queda algo menos de un kilómetro para la meta. 
  Damos las últimas zancadas para entrar en meta en 1 hora y 21 minutos, mejorando el tiempo de otros años. 



  Beber un poco y tomarse unas rodajas de sandía que nos sientan de lujo. 
  Pues nada, otro año más dándonos un poco de caña y disfrutando de la noche zapateando la arena de la playa de Matalascañas. 
  Con el calentón, nos vamos a cenar que nos lo hemos ganado. 

  Capi







 
 

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