sábado, 5 de septiembre de 2026

Trail Valle de Tena

    Oír Valle de Tena, es saber que te vas a meter en un berenjenal. Más todavía si has estado el año pasado y ya has descubierto su orografía.


  El Trail Valle de Tena es una carrera para unos pocos. No es una carrera normal. Las he corrido mas largas, con mas desnivel y algunas muy muy exigentes, pero esta es de las que te deja muy tocado. Una carrera con 82 kilómetros y con un desnivel positivo de 6848 metros. Es una autentica locura. Pero para darle más emoción, el terreno es de lo mas técnico que se puede tener, con subidas muy exigentes con mucho desnivel donde te puedes tirar horas subiendo. Pero las bajadas son mortales que hacen que los cuádriceps actúen al máximo rendimiento. Esta carrera es así, subidas infernales y bajadas criminales. Sitios para recuperar un poco no hay muchos.
  Si a todo esto le sumamos el mochilón que tenemos que llevar con el material obligatorio, que hace que lleves un peso bastante alto y como no, las temperaturas tan altas que están haciendo, más la humedad de la zona, pues eso, te dejan un plan de fin de semana estupendo.


   Comienza la aventura. El viernes por la mañana, Vito y un servidor, partimos para Panticosa. Lugar donde se desarrolla esta locura. Sin muchos problemas, llegamos a un pueblecito que hay a unos diez minutos de Panticosa y que es donde tenemos el alojamiento. Tramacastilla de Tena. Soltamos los bártulos y nos vamos a Panticosa a comer. Después recogemos los dorsales, entregamos la bolsa de vida, nos revisan el material obligatorio y nos hacemos unas fotillos para el recuerdo.



  Nos tomamos un cafetito en la terraza de la plaza. Allí hemos quedado con Ángel. Otro Toledano que viene a correr la distancia maratón. Charla muy animada. También aparece por allí Julián que como Ángel viene a la distancia de 42 kilómetros. Así, cuatro Toledanos dispuestos a conquistar el temido Garmo Negro.



  Pues nada, nos vamos a ir moviendo que hay que preparar todo y cenar y levantarse temprano. Antes una foto con Julián en la zona de salida y esperemos que la meta.
  Ya en el alojamiento, hacemos la mochila y dejamos todo listo para mañana. Cena, ducha y a la piltra. Vito se va a despertar a las 03:00, y yo a las 03:30. 
   No he dormido muy bien que se diga, pero es lo que hay. Y sin mas tiempo estamos desayunando. Nos arreglamos para el sarao y a Panticosa. 
  Ya estamos en al zona de salida. Hay bastante ambiente para las horas que son. A las cinco de la mañana se da la salida. Aquí estamos 157 corredores que nos vamos a enfrentar a la que denominan 8K.
   Hace un bochorno que flipas. Va a ser una jornada entretenida. Unas fotillos antes de meternos en el cajón de salida.  Nos ofrecen café con dulces, pero no nos la jugamos con el café, que no estamos para salir corriendo al baño, ja ja ja.


  Lo que si hacemos es ponernos debajo del arco de salida-meta para hacernos la foto de rigor. 
  Nos metemos en el cajón de salida después de controlar que la baliza GPS esta encendida y funcionando correctamente y de marcar en el dorsal que llevamos bastones. Estos los tenemos que llevar de principio a fin.



  Solo quedan unos minutos. Esto está apunto de empezar. El speaker anima el cotarro mientras el reloj intenta coger satélites. Muy pocos segundos para salir, y mientras nos deseamos suerte Vito y yo, el reloj se pone en verde. Ahora si que esto va a comenzar. Todo listo. 
  La cuenta atrás llega a su fin y le damos al play. Pues nada, nos queda una buena tarea por delante. Supongo que si no pasa nada, estaremos dentro de mas de 20 horas y de nuevo a oscuras, pisando la alfombra de meta.
  Frontales a medio gas para salir de las calles del pueblo que esta vez son favorables. Ánimos de todos los que están allí disfrutando del momento. Esa primeras zancadas y esos primeros suspiros diciendo :"Vamos a por ello", son indescriptibles. Sabes que la gesta no va a ser fácil y que cualquier mínimo error, contratiempo y adversidad te deja fuera.
  Esta carrera va de desniveles. O subes o bajas, pero con pendientes muy duras. Tramos con subidas y bajadas donde metes en muy pocos kilómetros muchos metros positivos o negativos. Cuando subes deseas una bajada y cuando bajas quieres que venga una subida. las patas hoy tienen que poner todo de su parte.
   Dejamos el pueblo y cogemos un senderito donde vamos de a uno y con una suave pendiente. Hace muchísimo bochorno. Las temperaturas en todo el país están por las nubes y aquí no iba a ser menos. Hoy va a ser un día y una noche de controlar muy mucho la hidratación y la toma de sales. 
  Me pita el reloj el kilómetro 2. "Bueno, ya me quedan 80 kilómetros", me digo. Ja ja ja, que moral que tengo. Voy unos puestos por detrás de Vito. De vez en cuando Mi compi grita "¡ Capi !". A lo que yo le contesto "Voyyy". Hasta que ya se va perdiendo por que va un poco mas rápido que yo.
  La cosa ya se empieza a poner seria. Vamos uno de tras de otro y ya con rampas bastante exigentes. Algunos todavía tienen ganas de bromear. Yo me dedico a escuchar e intentar seguir las conversaciones para que me sea mas leve esta primera ascensión.
  Estoy sudando una barbaridad. Hace un bochorno terrible. Las piernas ya se van dando cuenta de lo que les espera. La carrera comienza a ponerse seria. Intentaré ir lo mas cómodo posible y no gastar ni un pelo mas de energías de lo necesario.
   Llego a la cabaña Yenefrito en 1h 22´. Estamos en el kilómetro siete y ya nos hemos metido 750 metros positivos. Es el primer avituallamiento y el tiempo de corte aquí es de 2 horas. Me he bebido ya un bidón de agua. Relleno y me tomo un poco de fruta. Todavía es muy de noche y de Vito ya no tengo noticias. Creo que ya estoy solo en esta lucha. 
  Las luces de los frontales de los de delante, nos muestran en camino a seguir. Lo que se ve es que tenemos una subida bastante dura y es que tenemos que llegar al collado Catieras en 3 km y 700 positivos. Esto ya si que se esta poniendo serio y duro.
  Poco a poco vamos cogiendo altura. Ya tenemos rampas bastante exigentes que siendo de noche parece que se llevan mejor, ja ja ja. Pero no tardará en amanecer y poder quitarme el frontal para dejar de seguir esa luz que me guía en el camino, ja ja ja.
   Ya de día y después de dejar atrás el collado Catieras que ya me ha puesto los gemelos a tono, continuamos a por el siguiente tramo donde tenemos una serie de subidas y bajadas que nos deja unos paisajes increíbles. Pasamos por unos ibones espectaculares. tenemos algún tramo donde estirar las zancadas, aunque casi todo este tramo es fuera de caminos.



  Ya en el kilómetro 16 y con el sol amenazando con darnos una paliza, me paro en el segundo avituallamiento. Estoy en Brazato. Aquí vuelvo a rellenar bidones y comer bastante fruta, gominolas y un par de rollos de jamón. Aquí ya nos hemos metido mas de 1900 metros positivos, y he llegado con una hora de margen para el corte que es de 5 horas.
  En esta carrera tienes que tener muy en cuenta los tiempos de corte, por que aquí se te van los minutos y las horas volando. No puedes entretenerte mucho en los avituallamientos para así luego tener un poco mas de margen en las zonas mas duras.
  Bueno, nos vamos de allí con el buche lleno. Comienza una subida por una vereda en forma de zig zag, que parece que la voy llevando muy bien. He de decir que estas primeras horas me han costado muchísimo. El cuerpo no iba bien. Todo estaba en orden, pero no llevaba las fuerzas de siempre. Aún así, voy tirando de cabeza sabiendo que estas carreras tan largas tienen esas cosas. Tan pronto vas fundido como que estas a tope y tienes momentos de todo tipo. Solo tienes que saber gestionarlos y saber afrontarlo hasta que pasen.
 Pues yo sigo un poco todavía como cansado, pero creo que la experiencia de otras carreras me hacen tirar hacia adelante esperando el momento en el que el cuerpo reaccione y se ponga a tono.
  Este tramo nos deja unas vistas muy chulas. Los ibones a nuestros pies y todos los tres miles a nuestro alrededor. Es espectacular.
  Por fin brinco el collado Perforao Y comienzo la  bajada hacia Casa de piedra, situada en el balneario de Panticosa, que es desde donde tiene la salida el maratón y que ha comenzado a las 08:00 de la mañana.
  Primer tramo muy técnico donde tienes que ir con mucha precaución. Luego enlazamos un camino de piedras, raíces y saltos donde se puede correr bastante. Aquí me pongo detrás de un corredor que lleva un ritmo alegre pero sin pasarse. Aquí te puedes meter un calentón muy serio y todavía nos queda un mundo así que a bajar disfrutando lo posible sin gastar ni quemar cuádriceps mas de lo necesario.
  Ya se está escuchando el rio. Además comenzamos a ver gente animando. Eso nos dice que ya estamos cerca. Y después de esta larga y muy chula bajada, llegamos al tercer avituallamiento y segundo punto de control y corte.
   Estoy en casa de Piedra. Kilómetro 24. El corte está en 7 horas 30´ y yo he picado el crono en 6 horas 10´. Voy con un buen margen pero no me puedo despistar mucho.
   Aquí tenemos la primera de las bolsas de vida. Yo no la he dejado por que me parecía muy pronto. Si que la he dejado en el segundo punto que es en el km56.
  Bueno, lo primero que hago es meterme un bote de Coca-Cola del tirón. Este avituallamiento es muy completo. Hay de todo. Yo opto por un poco de arroz junto con caldo aneto, haciéndome una sopa que me sienta de maravilla. También como fruta y gominolas. Me siento en uno de los bancos que nos han preparado debajo de una carpa que nos libra un poco del sol que nos está castigando de lo lindo y me quito las piedras de las zapatillas que ya me van dando por saco.
  Estamos bastante gente aquí. Algunos corredores están con sus familiares y amigos. Alguno también decide dejarlo aquí. Intento parar lo justo, pero necesito respirar y reponer energías con tranquilidad. 
  Relleno los dos bidones y también un tercero, que es obligatorio, para llevar 1´5 litros, y afrontar lo que viene ahora.
  Relleno el vaso plegable de esa Coca-Cola fresquita y me cojo una concha de chocolate. Me despido y les agradezco a todos su labor y comienzo a andar mientras disfruto de esa concha, regada con el líquido negro.
  También aprovecho para dejar un audio a Susana que está pendientita de mí. Llevo el móvil sin datos para no gastar la batería, aunque llamadas si puedo hacer y recibir que es lo importante.
  Vamos al lío. Comienzo la temida subida al Garmo Negro. Situado a 3081 metros de altura. Como estuve el año pasado, se que me lo tengo que tomar con calma. Además el calor ya es bastante sofocante. Son casi las doce del medio día y el sol está arriba dándonos su calor, ja ja ja.
  En esta subida me cruzo con senderistas y también voy adelantando a otros. Mucha afición al senderismo hay por esta zona. Es genial ver a tanta gente disfrutando de estos paisajes.
  Desde Casa Piedra, tenemos unos 5 kilómetros y nos metemos entre pecho y espalda mas de 1500 metros positivos. Tramos duros y muy duros, aquí no ha descansos. se que voy a estar casi tres hora subiendo si voy a buen ritmo y no "descanso" mucho.
  Allí arriba veo la cresta. Un rosario de corredores nos dirigimos a ella. Algunos se sientan de vez en cuando a descansar. Otros se apoyan con los bastones contra el pecho mirando al suelo sin querer ver lo que queda. Cada uno con su estrategia. 
  No dejo de beber por que esto se está haciendo duro. Me tomo unas sales y una glucosa. También me como un Huesitos para endulzar el momento.
  Lo bueno es que vamos por una zona donde el agua baja fresquita y clara de los neveros que todavía quedan. Cada poco me mojo casi entero y relleno los bidones para llevarlos siempre llenos.
 Y como todo llega a su fin, encaro la cresta que me da acceso a lo alto de Garmo negro. Un cordón de algodón nos recuerda que no podemos cruzarle hacia la izquierda. Al otro lado está el cortado. Un mal paso y no te vuelen a ver.
  Guardo los bastones, por que hay alguna zona, donde tenemos que hacer alguna pequeña trepadilla y los bastones estorban.
  Grabo un poquito lo que se ve desde aquí arriba. Luego vuelvo a guardar el móvil que hay que estar concentrado.




  Algunos senderistas me animan. ¡"Venga, que ya estás"!. Y así es, después de los últimos metros de cresteo donde el que tiene vértigo lo va a pasar realmente mal, llego al Garmo negro. Allí hay senderistas descansando y disfrutando de las vistas. También tengo a los voluntarios que me pican el chip y a los que les pido unas fotos.



   Hago una visual de 360º y veo que merece mucho la pena subir hasta aquí. Es espectacular lo que se ve desde esta altura. 




  Y ahora..... Viene la bajada. Mucho peor y exigente que la subida. Me despido de los voluntarios y comienzo a descender.
  Mucha pendiente con el terreno muy suelto. Aquí voy tirando de cuádriceps y esperando que los tacos de las zapatillas no me fallen. Me dejan paso algunos senderistas, que van ayudándose de los bastones. Yo soy incapaz de bajar con bastones por que, lo primero, no se, y lo segundo, necesito los brazos para equilibrarme.
  Tengo 4 kilómetros hasta el siguiente punto de control. Primero esta bajada bastante técnica por la que vamos curveando hacia la izquierda. Mientras desciendo poniendo mil ojos y controlando muy mucho cada paso, veo a un helicóptero dando muchas vueltas. Me da la sensación que está buscando a alguien.
  Bueno, adelanto a una pareja y lo comentamos. Y ciertamente es así, vemos que se mete en una canal que tenemos delante y a nuestra izquierda. Escuchamos las hélices pero no le vemos hasta que, después de descender otro poco, queda expuesta la canal y veo al helicóptero que está recogiendo a una persona. 
  Es alucinante ver un rescate en directo. Decido grabar un poco el momento. Después de recoger el cable con el rescatado, el helicóptero se marcha con la misión cumplida.
  Bueno, seguimos nuestro camino y por fin llegamos a un ibón. Zona donde me vuelvo a refrescar. Me quedan unos dos kilómetros hasta el refugio. Este tramito se hace largo por que no dejas de ver el refugio a lo lejos y parece que nunca llegas.
  Cerca del refugio el agua cae por unas cascadas que nos deja unas imágenes increíbles. Menuda estampa. Bajo el ruido del agua, llegamos al puente que nos da acceso al refugio. Una última subida de algunos metros para llegar a Bachimaña. Un refugio super bonito donde tenemos el avituallamiento y donde veo a Vito que está apunto de salir. Charlo un poco con él y con algún voluntario. 
  Me dice que que si nos vamos, pero le digo que yo necesito parar un rato, para quitarme de nuevo mas piedras de las zapatillas, hidratarme y comer con un poco de tranquilidad. Pues nada, nos despedimos y mientras el se aleja, yo hago todo el tramite. 
  Aquí el tiempo de corte es de 12 horas y media. Yo he invertido 10 horas 20. No parece que vaya muy mal, ya que cada vez voy sacando un poco mas de margen a esos tiempo de corte.
  Aquí también han puesto unos bancos para sentarnos y unas mesas. Me quito las zapatillas y las dejo limpias de polvo y paja. Luego relleno los bidones y como algo. Con tranquilidad me tomo un pequeño respiro mientras hablo con algún otro corredor.
  Este es un punto clave también. Llevamos muchas horas y hay unos pocos corredores que deciden dejarlo aquí. Estamos en el kilómetro 34 y nos quedan casi otros 50. Uff, queda un mundo todavía.
  Tampoco me voy e entretener mucho mas. Me despido de los voluntarios y de los compis de fatigas y comienzo de nuevo el camino. Tenemos 5 kilómetros hasta el collado de los infiernos donde tenemos que ascender 650 metros positivos.
  En este tramo me cruzo con muchos senderistas que vienen al revés dirección al refugio Bachimaña. Todos me dan ánimos y fuerzas. Yo como no, les deseo un buen día, tarde ya, y una buena ruta.
  El terreno es, como siempre, bastante pedregoso por un sendero que parece hecho aposta bordeando por detrás el Garmo Negro. También tenemos varios ríos procedentes de los pocos neveros que quedan en las alturas.
 Algún senderista me indica que mi compañero (lo saben por la camiseta), va delante mía. Se lo agradezco, aunque se que me tiene que sacar bastante por que he parado en el avituallamiento unos diez minutos.
  Corro un poco de vez en cuando y donde se puede. Me sirve para alargar la zancada y que las piernas no se acomoden al andar, aunque no sea andar lento.
  Poco apoco me voy acercando a una chica. Antes de terminar la subida a los infiernos ya la tengo muy cerca. Después de un último tramo muy interesante que siguen exprimiendo los gemelos, llego al control  de los Infiernos. Allí dos voluntarios me pican el chip y me dan ánimos. Aquí hace un poco de aire que parece que me refresca algo, pero es solo un espejismo. Sigue apretando el calor de lo lindo.
  En Bachimaña, llené un bidón con Coca-Cola, que aunque esté caliente, me está viniendo de lujo, sobre todo para cambiar de sabor.
  Y ahora tengo el tramo de escalada. Pero antes tengo un sendero por la ladera, llevando en todo momento, en la parte baja, el precioso ibón de Tebarray donde si resbalas, te vas a dar un baño muy gracioso, ja ja ja.
   Unos voluntarios terminan de animarme para llegar al collado. Tengo que tirar de brazos por que como tire de piernas me va a meter un tirón. Al fin llego al collado donde no cabemos ni dos personas. Estamos a 2721 metros. Allí está la chica comenzando a bajar.
  Saludo a los voluntarios que nos indican que nos cojamos de las cuerdas y no del cable que hay puesto para asegurar la peligrosa bajada, por que nos podemos quemar.
  Pues siguiendo sus indicaciones, me ayudo de la cuerda para intentar bajar por la brecha. No cabe en algunos sitios ni el pie. Con mucha tranquilidad y asegurando el paso, vamos descendiendo. La chica va bajando poco a poco y yo detrás siguiendo sus pasos.
  Ya estamos fuera de esta brecha y enlazamos con un senderito muy suelto y en bajada donde tenemos que ir reteniendo para no bajar rodando. En un momento dado, la chica se para y me deja paso. Tampoco voy mucho mas rápido, pero bueno, me pongo en cabeza y continúo el descenso. 
  Llevamos un tiempo siguiendo el GR 11 y hasta el refugio de Respomuso seguiremos por él.  Pasamos por unos ibones muy chulos, como todos los de esta zona, y ya vemos a la lejos el refugio. Nosotros seguimos bajando y el refugio cada vez está mas alto. Eso quiere decir que al final tendremos que subir, seguro. Ya me lo conozco del año pasado, así que no me pilla de sorpresa.
  Esta zona es mucho mas agradable. Tenemos algo de vegetación, arboles, arbustos y todo está verde. Además hay varios riachuelos que tenemos que cruzar en una pequeña pradera. Como durante todo el día, no dudo en refresca el cuerpo en estas aguas tan cristalinas y fresquitas.
   Venga, vamos a por la subida que nos llevará directos al refugio. Ya le tengo delante y los voluntarios me gritan y animan desde lejos. Que alegría escuchar a gente, ja ja ja.


  Paso el control donde el tiempo límite es de 15 horas y media. O sea tenemos hasta las 8 y media de la tarde. Yo paso en 13 horas 10 minutos. Voy manteniendo los tiempos, eso es buena señal.
   Los voluntarios me quitan los bidones y ellos se encargan de rellenarlos y volver a guardármelos. Super buen rollo y ambiente hay aquí. Se lo están pasando pipa y además nos hacen participes a nosotros.
  Allí está sentado Vito y otro par de corredores. Mientras charlamos bebo un poco de Coca-Cola que hoy me está sentando de lujo y me vuelvo a hacer la sopa de arroz que está buenísima. Vito me dice que va jodido del estómago. Cree que es de beber agua de los ríos. Vaya putada. A ver si aquí repone un poco y se le asienta por que si no es una jodienda.
  Cantando y bailando con los voluntarios, sigo comiendo y reponiendo. Fruta, gominolas y algo de chocolate. Vito se ha puesto a vomitar. No le está sentando nada bien lo que come.
  Después de un rato, y con el estomago vacío, decide tomarse una sopa de arroz. Me dice que parece que le está sentando bien. Yo decido continuar el camino y salgo junto a la chica que es de Álava. Me despido de Vito y por supuesto de los alegres y serviciales voluntarios. Espero que Vito pueda recuperar despacito y continuar dando zapatilla.
  Junto a la chica nos dirigimos a la presa. La cruzamos por arriba dejándonos una estampa alucinante. Miro para atrás y veo el refugio que también es una preciosidad. Me encanta. Es super bonito y está super cuidado. Esta situado junto al ibón de Respomuso y a una altura de 2200 metros.
  Bueno, pues ya solo nos quedan algo menos de 40 kilómetros. Todavía tenemos tela que cortar. Nos dirigimos hacia el collado Musales. Siempre en continuo ascenso y por un sendero de piedras. Mi compañera se va quedando atrás y me despido de ella esperando que la vaya bien y a lo mejor volver a coincidir con ella mas adelante.
  Miro para atrás y creo distinguir a Vito cruzando la presa. Me alegro que verle por que eso es señal que por lo menos va recuperando. Si todo va como tiene que ir, me cogerá mas adelante, seguro.
  Cuatro kilómetros desde el refugio hasta Musales, donde los últimos 50 metros vuelven a ser muy cañeros. Hay que guardar los palos y ayudarse con las manos casi escalando. Los voluntarios desde arriba me indican que mejor me ayude con las manos y no coja la cuerda que han puesto. Pues nada, vuelvo a tirar de brazos y llego al collado.
  Este collado es muy característico por que parece como si hubieran puesto una plataforma en la cresta. Estamos a 2569 metros. Estamos corriendo casi todo el rato por encima de los 2000 metros. Allí los voluntarios me indican lo que me queda hasta el pueblo de Sallent de Gallego. El pueblo desde aquí se ve perfectamente. Es una pasada la panorámica del valle.
  Me dicen :"Ale a correr". Bueno, veremos a ver las patas como van, les respondo. Y diciéndoles adiós, comienzo la bajada al pueblo. 9 kilómetros donde tenemos unos 4 por la ladera  haciendo un zig zag interminable.
  Parece que puedo correr algo y suelto un poco las patas. Aún así, el terreno está muy suelto y hay mucha arenilla que a la mínima te hace resbalar. Poco a poco voy bajando y acercándome a otro corredor. Le doy alcance justo al coger la pista que va al pueblo. Me pregunta por Vito y le digo que viene por detrás. Esperemos que el estomago le vaya asentando y le deje disfrutar de este carrerón.
  Que gusto. tenemos un tramo de pista donde recomponer el cuerpo, las patas e hidratarme y comer algo tranquilamente. Los caballos que pastan a sus anchas, nos miran como disfrutando ellos también de la carrera, ja ja ja.
    Dejo la pista que va haciendo zig zag y me adentro en el pinar para ir acortando y cruzándola hasta en 6 ocasiones. Recuerdo del año pasado que este tramo se hace muy largo. Es muy chulo y agradable, pero se hace infinito. Aquí adelanto a otro corredor que baja andando. Hay mucha piedra y raíces que en situaciones normales lo disfrutaríamos, pero que como llevamos las patas en este momento, pues ya deseamos que acabe.
  Está anocheciendo. Dentro de este pinar ya está oscureciendo. Intento correr lo que puedo para llegar al pueblo y al avituallamiento de día, para no tener que parar a ponerme el frontal.
  Pues conseguido. Aparezco en Sallent de día. Paso en control en 15 horas y 42 minutos. Aquí el tiempo de corte es de 18 horas y media. Parece que voy bastante bien y he sacado casi otra hora de margen al corte.
  Me siento en uno de los bancos al lado de otros corredores. Hay bastante gente tanto corredores como acompañantes. Algunos se han retirado y esperan su evacuación. Otros descansando y comiendo. Mientras vuelvo a quitarme alguna piedra de las zapatillas, charlo con los que están por allí.
  Vuelvo a rellenar los dos bidones de agua, y el tercero del líquido negro con gas. Tomo fruta y un par de vasos de caldo. La verdad es que ahora mismo no me entra nada más. Solo necesito beber y beber, pero se que tengo que meter sólido para coger fuerzas.
  Me quito la mochila y siento el sudor por la espalda. La mochila está empapada y la espalda de la misma. Saco el frontal para tenerlo preparado y también mi sándwich de chóped de lata que tanto me gusta. Ese es mi gel y mi energía, además de un huesitos, ja ja ja.
  En este punto tenemos la segunda bolsa de vida. Aquí puedes hacer uso de ella ahora o cuando vuelvas de hacer el bucle que tenemos por delante. Decido no coger nada, aunque si me permiten guardar las gafas de sol. Mil gracias.
  Solo nos quedan dos tramos. Uno de 14 kilómetros hasta volver aquí de nuevo y el regreso a Panticosa de 12 kilómetros. El desnivel ya es otra historia, ja ja ja. Todavía me quedan mas de 7 horas de carrera y ya de noche.
  Me pongo en marcha despidiéndome de todos hasta dentro de unas horas que regrese. Me dan muchos ánimos para darle la vuelta a la Foratata. 14 kilómetros con 840 metros positivos. Madre mía, esto es una pasada.
  Volvemos a tener que ascender hasta los 2321 metros de altitud. Este bucle es muy sencillo. Siete "pa rriba" y siete "pa bajo".
  Salgo del avituallamiento y llamo a Susana. Hablo con ella un momento. Lleva todo el día siguiéndome y pendiente de mi. Esta llamada si que es energía renovada.
  Vuelvo a guardar el móvil y enciendo el frontal. Justo pasaban dos paisanos por allí y me dicen: "Vay luz que llevas". Ja ja ja, los dejé cegatos. Hay que llevar una buena luz cuando se va solo por la montaña y mas si vas por sitios técnicos.
  Bueno, comienzo el bucle. Ya en solitario como desde hace unas pocas de horas. La diferencia es que ahora van a ser nocturnas y estas se hacen muy largas.
  Primeros dos kilómetros mas o menos llanos picando para arriba. Al llegar al comienzo de la senda, me paro y apoyo los bastones en un árbol. Saco mi sándwich de chóped de lata y lo disfruto acompañado con Coca-Cola. Aquí me coge un chaval que ha salido después que yo. Le saludo y le dejo que se vaya. Yo voy a seguir disfrutando de este momento. Aprovecho también para tomarme unas sales.
  Ahora sí, comienza el espectáculo. La senda se va poniendo cada vez mas pina. También comienza a dejar de ser senda para tener que intuir un medio sendero pisado. Menos mal que están las balizas fluorescentes que nos guían el camino.
  Ya es noche cerrada. Hace un bochorno increíble. No dejo de beber. Al paso de algún arrollo, no dudo en remojarme y llenar los bidones. Se que aquí ya si hay ganado, entre otras cosas por que escucho los cencerros, así que intentaré beber lo menos posible. Aún así, beberé lo que necesite que no me quiero deshidratar.
  Pasado no se cuanto tiempo, me pongo detrás del chaval que me pasó antes. Así vamos a ir medio kilómetro mas o menos hasta que se para, me deja paso y me dice que tiene que descansar un rato.
  Pues nada, otra vez en solitario continúo mi camino. Las patas ahora me están funcionando bien. No es que vaya a toda ostia, pero voy a muy buen ritmo. 
  Cada vez va poniéndose la cosa mas empinada, hasta que a falta de un kilómetro mas o menos aparece la pared. Mas que una pared es un paredón. Enfoco hacia arriba y veo los reflectantes de las balizas que van hacia arriba. Muy hacia arriba. Agacho la cabeza y clavando los bastones sigo tirando hacia arriba.
  La noche se hace larga. Se escucha de todo. Los bichos vienen a la luz. En el suelo veo cantidad de animalitos. La soledad del ultra fondista en estado puro.
  Pero esto se acaba. Veo el cartel que pone "alto de la Foratata". Eso significa que ya estamos arriba y a escasos 200 metros tengo el avituallamiento. Tres voluntarios me animan y me saludan. Me dicen que si quiero agua y les digo que sí, que llevo ya bebiendo mucho tiempo del rio. Vacío un bidón y le relleno de agua "Buena".
  Que alegría veros, les digo. Ya empezaba a hablar yo solo con migo mismo. Una corta conversación y después de picarme el chip e indicarme el itinerario a seguir emprendo la bajada ya destino Sallent de Gallego. Llevo justamente 18 horas. Son las 11:00 de la noche. La hora de salir de marcha, ja ja ja.
  Tengo por delante 3 kilómetros hasta Formigal y otros 4 hasta el pueblo. Aquí pongo la luz del frontal a tope por que necesito ver bien. Hay tramos con bastante pendiente y mucha piedra. 
  Los tres kilómetros hasta Formigal se me hacen bastante amenos y hasta cortos. Allí hay unos voluntarios que me ofrecen agua. Me quedan 4 kilómetros hasta el pueblo todo de bajada y creo que llevo suficiente, pero me dicen que los vacíe y los rellene con agua fresca. Le doy un par de tragos que me sientan genial. Que fresquita por Dios.
  Le doy mil veces las gracias y salgo de najas. Me indican ya por último que tenga cuidado en el paso canadiense que tengo delante. Le paso sin problemas y a correr. Me suelto un poco y tropiezo varias veces. Un par de sustos que me hacen replantearme la bajada. Con tranquilidad que no quiero joderla ahora.
  A partir de aquí me lo tomo con un poco mas de calma. Las piernas ya pesan y no reaccionan igual. El riesgo de tropezar y caer se ha multiplicado por mucho. Decido correr las zonas seguras y andar las mas complicadas.
  Ya tengo el pueblo delante. Cojo el camino de entrada y vuelvo a pasar por el avituallamiento de Sallent. Me controlan el chip y veo que he tardado 3 horas y 20´mas o menos. Son ahora mismo las 00:11 de la noche. Aquí la hora tope para pasar son las 3 de la mañana. A las 22 horas de carrera. Eso quiere decir que llevo casi tres de margen.
  Vuelvo a hablar con los voluntarios que siguen ahí al pie del cañón. Tomo algo de fruta y unas gominolas. Repito la misma operación de los bidones que me ha ido bastante bien. Al final la bolsa de vida no la cojo por que no necesito nada, así que despidiéndome de los que allí estaban, salgo dispuesto a rematar la faena.
  Tengo unas 5 horas y media para los últimos 12 kilómetros con unos 650 +. Pero recuerdo del año pasado que hasta llegar a la Sierra Plana, tengo unas subidas mortales que ya terminan de rematar las piernas. 
  Pasito a paso y con tranquilidad, sabiendo que tengo margen de sobra, voy ascendiendo por el camino marcado. Tengo que medio retirar de él a algún caballo que está en medio. Ya voy descontando los kilómetros. Cruzo un riachuelo y veo en la alto la antena de la Sierra Plana que es donde tengo que llegar. 
  Por fin llego a la zona alta. Allí, al lado de la antena, está el último avituallamiento. Me pican el chip. Llevo 21 horas y 1 minuto. Me quedan 4 horas para 7 kilómetros, todos de bajada. En el avituallamiento hay unos 8 chavales jóvenes con los que paso un rato muy divertido. Alguna broma y el karma están presentes, ja ja ja. 
  Venga, voy a terminar esta carrera. Les digo adiós a los chavales y comienzo a correr muy tranquilo por una pista buena y ancha que llevaré durante unos tres o cuatro kilómetros.
  Aquí me adelanta un tío que va como una bala. Que prisas lleva a estas horas, copón. Bueno, yo sigo a mi tran tran que tampoco llevo los pies para muchos trotes. Debo llevar varias ampollas en el pie derecho por que me molestan bastante. Se que es por que llevaba esa zapatilla un poco floja y se me movía en las bajadas. Gajes del oficio. Vas diciendo, "Ahora paro, ahora paro" y tardas mas de la cuenta.
  Venga, ya termino la pista y me adentro en el bosquecillo, que tras unos 3 kilómetros, me va a dejar en la entrada del pueblo. 
  Buahh; por fin piso asfalto. Un voluntario me indica la dirección a seguir. Está controlando la carretera. La cruzo y comienzo a bajar por las calles de Panticosa. Que gozada poder correr plano y sin obstáculos, ja jaja.
  Me meto por una calle y llego a un arco de la entrada a meta. Me he equivocado de calle. Me toca subirla y coger la paralela que es la buena. Ya uno no ve ni las balizas.
  Y ahora sí. Giro a la izquierda y encaro la recta de meta. Ya si que sí. ya la tengo en mi poder. Hoy me ha costado mucho llegar hasta aquí. No comencé bien, pero tiendo de cabeza y corazón conseguí darle la vuelta a la situación. Aún así, el calor y el bochorno de la noche me ha dejado ko.



  Paso por el arco de meta donde unas voluntarias me están esperando para ponerme el premio. El fotógrafo también me hace la foto pertinente. 
  Me cuelgan la medalla en el pescuezo. Y... Veo que Vito está esperándome un poco mas adelante. Esto no me lo esperaba yo. Luego me contará con detalle todos los por menores, pero básicamente es que el estomago le ha jugado una mala pasada. Una grandísima pena. Pero las carreras tan largas tiene esto. Seguramente volverá o tomarse la revancha.
  Hablo con él un rato mientras espero que me traigan la bolsa con los regalos finisher. Mientras me voy a la carpa del avituallamiento final y me tomo una Coca-Cola fresquita. De comer no tomo nada, por que no me entra. Tengo el cuerpo lleno de agua, ja ja ja.


  Pues nada, unas fotos para el recuerdo. Unas charlas con algún familiar de otros corredores y al coche para irnos al alojamiento a descansar lo que podamos.


  Hablo con Susana y le mando la foto mordiendo la medalla. Otra muesca para el marfil. Ya os podéis imaginar lo que se alegra por mí y lo que me ha echado de menos. En un par de semanas estamos juntos en otro sarao, así que tranquila.
  Solo me queda darme una buena ducha y quitarme toda la mierda que llevo incrustada en le cuerpo y descansar lo que pueda.
  Mañana en el viaje de vuelta Vito y yo tendremos tiempo de comentar toda la jugada.
  Pues nada, esto ha sido un poco lo acontecido. Por último os puedo decir que esto es un carrerón. Para mí, uniendo muchos aspectos como distancia, desnivel, terreno, climatología........, es quizás la mas dura de todas las que he hecho. Las hay mas largas, mas técnicas, con mas desnivel, pero esta une todo eso en muy pocos kilómetros. Es una autentica pasada. Eso sí, hay que hacerla alguna vez en la vida. Yo ya llevo dos y no se si habrá tres por que esta carrera te deja muy tocado varios días.


  Me voy a Toledo con 82 kilómetros, 6820 de desnivel positivo y 6820 de negativo. 22 horas y 23 minutos de autentico Valle de Tena. De vistas increíbles. Paisajes que se quedan grabados en la retina para siempre. En fin, un recuerdo para toda la vida. Y sobre todo, la satisfacción de haber terminado con éxito una prueba tan exigente en la que en esta edición hemos terminado la mitad de los que empezamos. Llegados a meta 82. Como los kilómetros de la prueba.


  Mil gracias a todos por vuestros ánimos y vuestro apoyo, y como no por vuestras felicitaciones finales.
  Abrazos y besos.
  
    Capi
  
  


sábado, 29 de agosto de 2026

Trail el Guerrero de Gredos

   Hace nueve años que no vengo a esta carrera. Hice dos ediciones cuando había distancia maratón. Cuando suprimieron esta distancia, por unas unas cosas y otras, dejé de venir. Este año por el liante de Floro, volvemos a Candeleda a disfrutar de esta zona de Gredos.

  En esta ocasión,, nos vamos a correr la distancia mas larga de las tres que hay. La de 26 kilómetros con unos 1400 +. No está nada mal.

  Salimos Susana y yo de Toledo para Candeleda. Ya en el pueblo, paramos en un bar a desayunar unas tostadas con café. Luego nos vamos a la zona de la salida donde tardamos un poco en aparcar. Eso hace que vayamos muy justitos de tiempo. Corriendo a por los dorsales mientras saludamos a los muchos amigos y compañeros de zancadas que nos encontramos por el camino.

  Después del tramite, volvemos al coche a terminar de prepararnos. Menos mal que venimos vestidos de casa, ja ja ja. Faltando diez minutos para la salida que es a la 08:00, estamos pasando el control de material.

  Allí ya nos reunimos con los demás compañeros del equipo. Floro, el Tiri, Antonio, Vito y Chema. Susana y yo nos unimos a ellos a cola de pelotón y nos hacemos una fotillo rápida.

  También charlamos con los amigos hasta que se da el pistoletazo de salida.  Pues nada, esto a comenzado. En esta ocasión, decido llevar un bidón a la cintura con el material obligatorio. 

  La salida es al lado del río garganta de Santa María. Para ser las fechas que son, nos sorprende gratamente el agua que lleva.

  Salimos del pueblo bajo los aplausos de los acompañantes y de los otros corredores que salen mas tarde. Muy buen ambiente  y además con una temperatura ideal.

  Cogemos el camino del puerto donde comenzamos a coger altura poco a poco. Susana y yo hemos salido a ritmo. Vito va delante y un poco mas atrás va el resto de compañeros. Supongo que alguno nos cogerá luego, ja ja ja.



  En estos primeros kilómetros vamos junto a Beatrix cascando un poco, como debe ser. Poco a poco nos vamos separando, aunque vamos a ir muy pegados bastante tiempo. Nos metemos en un bosquecillo donde cogemos una vereda muy muy chula donde tenemos algún tramo de sube y baja. Cruzamos dos riachuelillos. El arroyo de la Quebradilla y el arroyo de las Merinas que llevan bastante agua.


  En este tramo adelantamos a Vito que va cascando hoy con un compañero. Seguramente cuando le de la neura, empezará a darle caña y nos pasará como un spuknik. En el sendero de bajada que nos lleva a este arroyo de las Merinas, me tengo que ahorillar para soltar lastre. Si no paro ya, me lo hago encima, ja ja ja.


    Ahora me toca darme un calentón para volver a coger a Susana. Adelanto a varios corredores y también a Bea que lleva un ritmo bastante bueno. 

  Llegamos al kilómetro 7 donde tenemos un paso por el puente del puerto de Candeleda. Un puente Romano muy famoso por ser el punto exacto donde confluyen la garganta Lóbrega y la garganta Blanca para dar nacimiento a la garganta de Santa maría, la cual hemos llevado todo el rato a nuestra izquierda.



  Susana pasa el puente y desde atrás la saco unas fotos. Dejamos el puente atrás y adelanto a Susana para hacerla unas fotos en el siguiente puente llamado puente de la garganta Blanca y creo que comúnmente se le llama la Pasarela. 


  Pasa Susana bajo la cámara de mi móvil y bajo las miradas unas voluntarias que está en este punto. Mientras Susana sigue el camino, las voluntarias me ofrecen hacerme fotos cruzando la Pasarela. Pero antes veo que llega Bea, así que la hago unas fotos también para el recuerdo. Pues nada, les doy el móvil y vuelvo para atrás. Corro un poquito para salir guapo y dándoles las gracias recojo el móvil. 





  Bea se queda para hacerme un video. Pues nada, ya tenemos el momento inmortalizado los dos, ja ja ja.

  Me despido de las voluntarias mientras comienzo a correr bajo la presión de Bea que me achucha. Me toca de nuevo calentón. Zona muy chula dejando a nuestra derecha la garganta Blanca. Garganta que lleva bastante agua y que nos deja unas imagenes con alguna Cascada bastante maja. 

  Voy acercándome a Susana que está ascendiendo por un pequeño zig zag. Hasta llegar a ella he vuelto a adelantar de nuevo a varios corredores. 



 Hemos ido ascendiendo poco a poco siempre junto a la garganta Blanca. Salimos de esta zona pedregosa y enganchamos el camino la Jara. Un camino ancho y bueno y pendiente favorable. Unos 300 metros de camino que nos dejará en el refugio de la Albarea donde tenemos el primer avituallamiento.






  Allí hay varios voluntarios y un grupo de corredores haciendo uso de él. Susana y yo rellenamos los bidones, tomamos un poco de Coca Cola, sandía, naranja y unas pocas gominolas.

  Muy simpáticos y serviciales los voluntarios a los que agradecemos su labor.  Nos despedimos de ellos y..... Ahora sí, comenzamos a subir ya por alguna rampa dura. Camino muy chulo con algún tramo bastante técnico que hace las delicias de algunos, ja ja ja.

  Llegamos a una fuente donde hay varios corredores refrescándose. Susana hace lo propio y continuamos la subida. Un voluntario nos indica que tenemos el tramo con mas pendiente. No es muy largo pero pica un poco. Parece que ahora ya va subiendo la temperatura, también causado por ir mas expuesto por esta zona de piornales.




  Llegando arriba a la portilla de Albarea, hay un corredor que va un poco tocado. Bueno, su compañero está con él y nosotros decidimos tirar para arriba y avisar a los voluntarios. Al poco nos cruzamos con uno de ellos que ya estaba avisado e iba a su encuentro.

  




  Continuamos nuestro camino. Hoy Susana es la que lleva el control de las sales y me indica que nos toca tomarnos una. Llegamos a otra de las muchas fuentes que hay en el recorrido. aquí coincidimos con Jonathan. Charlamos un poco con él mientras seguimos ascendiendo. Va controlando bastante los amagos de calambres que le están avisando. Bueno, con paciencia y con buena letra que a partir de aquí comenzamos el terreno mas favorable.

  Estamos en el kilómetro 15 mas o menos. Llegamos a la peña Caballera donde por una zona bastante despejada, comenzamos la larga bajada hasta el pueblo.

  Sendero muy chulo donde llevamos un riachuelo que cruzamos varias veces. Aquí Vito nos da caza y después de comentar un poco la jugada, se lanza para abajo como alma que lleva el Diablo.

  Pasamos por unos abrevaderos donde unos voluntarios nos indican que tenemos el avituallamiento muy cerca. Y en menos de medio kilómetro, llegamos al refugio El Nogal donde tenemos el segundo y último avituallamiento. Volvemos a rellenar depósitos y poco a poco seguimos avanzando. 

  Desde aquí nos quedan unos 6 kilómetros. Nos adentramos en un bosquecillo donde tenemos una bajada con bastante pendiente y con algunas zonas técnicas.  Unos voluntarios, a falta de 3 kilómetros, nos indican una zona donde tener mucha precaución. 

  Pasamos un punto de control. Ya casi escuchamos al speaker desde aquí. Estamos cerca. Susana se tiene que para a desaguar por que ya no aguanta mas. Después, continuamos esta bajada por el sendero que nos lleva al charco Carreras. 

  Muchos bañistas refrescándose y otros tomando el sol. Que envidia nos da, je je je. Además ahora ya si que hace bastante calor. Bueno, mejor seguir y rematar la faena que tiempo para meternos en el rio hay.

  Vamos pegados al rio garganta de santa María por su margen derecho. Medio kilómetro hasta ver la meta al otro lado. Solo nos queda cruzar el puente viejo de Candeleda y encarar la recta de meta, ahora por el margen izquierdo.

  Pues nada, tenemos el arco de meta a escasos metros donde nos esperan los fotógrafos, los voluntarios y Vito que está grabando nuestra entrada en meta.



  Pasamos por meta en 4h 17´. Muy buena carrera. Beso de rigor y a por nuestra merecida medalla. Saludos a los compis y a beber algo para mitigar la sed.



  He de  decir que me ha sorprendido muy gratamente el recorrido, la organización, el paisaje, sus ríos.... Ha estado genial. Lo hemos disfrutado muchísimo.

  Mientras tomamos algo, charlamos con los amigos y conocidos de zancadas. Aquí hace una temperatura muy agradable. Se esta de lujo. 

  Solo nos queda disfrutar de las patatas revolconas mientras esperamos a que lleguen nuestros compañeros de equipo. Primero entra Antonio y un poco después El Tiri y Floro. Chema también pasa por meta.


  ya todos juntos disfrutamos del momento y nos hacemos unas fotos todos juntos para el recuerdo. Antes de marcharnos, intercambiamos impresiones con los Encalambrados. Gente de 10 con la que merece la pena estar. 


  Y ahora viene lo bueno. Unas tortillas que están de lujo, mientras charlamos todos juntos de mil y una aventuras. Estos ratitos son los que molan, ja ja ja.



  Todo llega a su fin y después de las despedidas, cada mochuelo a su olivo. A la salida del pueblo, Susana, Antonio y Yo, paramos a tomar un café para ir despejados en el trayecto a casa.

  Pues nada, una mañana increíble donde nos lo hemos pasado genial. Nueve años años han pasado dedes la última vez, pero nos ha dejado tan buena sensación, que creo que va a ser una fija en el calendario. 

  Enhorabuena a la organización. Gracias a los voluntarios. Y felicidades a Candeleda por el pedazo de pueblo que tiene.  VOLVEREMOS.


    Capi