Otra vez toca madrugar. Pero como dicen por ahí, Sarna con gusto no pica.
A las 05:15 recogemos Susana y yo a Ramón, y derechos para Ruidera. Un pueblo conocido por sus lagunas. Unas lagunas que son visitadas por miles de personas y que están en un paraje increíble. 15 lagunas escalonadas que vierten sus aguas unas a otras. Y un pueblo que realiza un trail espectacular, ya por segundo año. Nosotros estuvimos el año pasado y repetimos de nuevo por que hicieron las cosas muy bien.
Con las charletas típicas de corredores y de esas horas de la mañana, se hace el viaje muy ameno. Sin ningún tipo de incidente, a las 07:00 estamos aparcando donde el año pasado a escasos 100 metros de la salida. Es lo que tiene ir con tiempo, que puedes aparcar sin problemas.
Recogemos los dorsales y nos vamos a tomar un café. Allí, a Ramón, el camarero le hace la misma broma del año pasado al pedir un vaso de agua. Ja ja ja, menos mal que ya estaba prevenido.
Bueno, el tiempo pasa y hay que cambiarse y ponerse de corto. Lleva lloviendo una semana y hoy, en principio, no va a ser menos. Además hace bastante frío. Toca abrigarse y ponerse el impermeable.
Tenemos tres distancias a elegir. El maratón de 44 kilómetros, en el que vamos a participar Ramón, Vito y yo y que su salida es a las 08:00 de la mañana. La media, de 28 kilómetros donde la representación está formada por Tori, Sierra, que llegarán un poco más tarde y Susana y que su salida es a las 08:30. Y una de 15 kilómetros, donde tenemos a Casado para completar el elenco de corredores del BikilaManjaro.
Ramón y yo nos vamos a la salida. Una fotillo en el cartel de la prueba y al corralito. Nos hacen una "comprobación" de material y ahora si, ya estamos en situación. Allí se une Vito a nosotros y con el charlamos.
Susana nos desea suerte y se va hacia adelante para vernos pasar en los primeros metros.
Comienza a llover. Hace mucho frío. Deseando ya que den la salida y ponernos a mover la maquinaria.
Pues la cuenta atrás a comenzado y a la hora estipulada se da la salida a esta segunda edición.
Pues nada, me vuelvo a despedir de Susana que está viendo la salida en un lateral y a correr. Ya la conocemos del año pasado así que no me van a engañar, ja ja ja.
Primeros diez kilómetros bastante rápidos. Eso sí, bajo una lluvia intensa y sobre todo mucho frío. Llevo los dedos de las manos congelados. A ver si los guantes empiezan a hacer su función y comienzo a coger temperatura.
Una subida bastante llevadera, un tramo de carretera, una bajada muy divertida con el terreno espectacular para correr y un tramo muy corríble bordeando la laguna de la Colgada, nos lleva al kilómetro 10.
Aqui tenemos un tramo que hacemos de ida y vuelta y donde me cruzo con los primeros que ya han hecho el bucle de unos 2 kilómetros.
Este año si que me paro en la campana para hacerla sonar. El año pasado ni la ví. Así iría, ja ja ja.
Una fotillo por parte de la fotógrafa que está ahí, aguantando el chaparrón, para intentar sacar la mejor instantánea. Mil gracias a todos los voluntarios que hoy están aquí con este tiempo tan adverso.
Pues nada, a por el bucle en el que comenzamos bajando y terminamos subiendo para volver al camino que nos trajo hasta aquí. Paso por el avituallamiento sin parar. Solo salido al voluntario que está allí. Llevo casi llevo los bidones por que con este tiempo no apetece ni beber.
Ahora me voy cruzando con los que vienen a hacer el bucle. También están aquí ya los de la distancia de 28 km que van como tiros.
Parece que está dejando de llover, aunque cae un chiribiri muy suave. Hace rato me quité el buff y los guantes por que ya me sobraban. Ahora, en la bajada hacia la laguna Santos Morcillo, me guardo el impermeable. Voy un poco agobiado. A lo mejor luego me lo tengo que volver a poner, pero ahora mismo con la térmica interior y los manguitos térmicos, creo que va a ser suficiente.
Toca volver a correr. Bordeamos la laguna Salvadora y la laguna Lengua por un camino que tiene algunos tramos embarrados y charcos que te hacen buscar alternativas de paso para no meter los pies hasta los tobillos. Pero en general el terreno está perfecto para correr. Y la vista de las lagunas lo hacen un lugar privilegiado para ello. Así que vamos a disfrutar de este entorno.
Después de este tramo tran corríble, nos metemos en terreno montañero. Un poco de lo que más me gusta a mí. Estos tramos se disfrutan de lo lindo y te lo pasas genial.
Llego al avituallamiento del kilómetro 17. Aquí si decido parar y cojo un poco de naranja y unas gominolas.
Continuamos el camino. Ahora pegados a la laguna de San Pedro. Están bastante llenas de agua por las lluvias de estas semanas. Es un espectáculo para la vista.
Dejamos el arrollo Alarconcillo para comenzar una subida un poco embarrada, para correr por la zona alta de este tramo que nos deja unas vistas a nuestra derecha de las lagunas Tomilla y Conceja.
Sigue cayendo un poco de agua, pero continuo sin ponerme el impermeable, ya que mi cuerpo ha llegado al equilibrio de evaporar el agua que me cae. Voy super agusto.
En el kilómetro 21 y medio, llegamos al punto más lejano del recorrido. Toca volver y seguir disfrutando de estos parajes.
En el casi kilómetro 24 llegamos a la ermita de San Pedro de Verona, donde tenemos un nuevo avituallamiento.
Aquí si que paro un ratillo para rellenar los bidones, tomar un poco de fruta, chocolate y un biofrutas que me sienta genial.
Casi comenzando a salir de allí, aparece una corredora muy enfada diciendo que se ha perdido dos veces y que lleva 4 kilómetros más. Que se retira. Pues no se, la pregunto que donde se ha perdido pero no lo sabe. Yo la verdad no he tenido ningún problema con el balizaje y hablo un poco con el voluntario y me dice que no se ha perdido nadie.
Bueno, pues cosas que pasan. Al final, te pilla un desvío donde vas mirando para otro lado, o buscando algo en la mochila u otra cosa, que te le saltas sin darte cuenta. Gajes del oficio.
Salgo del avituallamiento y hago un tramo por una vereda de monte donde disfruto bastante, para llegar a la carretera AB-612, la cual cruzamos. Allí, en este punto, veo a Ramón que corre por la carretera abajo. A mi un voluntario me dice que para arriba. Hay que hacer un bucle y subir a unas antenas para volver a bajar a este punto de nuevo.
Miro el tiempo y la distancia que llevo para hacerme una idea de lo que me saca mi compañero.
Antena conquistada. Toca volver de nuevo a la carretera. Aquí tenemos un tramo en descenso muy chulo por una vereda estrecha y bastante embarrada. Un cartel indica esta situación para que vayamos con precaución.
Por fin llego a la carretera. Miro el reloj y veo que me saca unos 19 minutos. Son algo más de dos kilómetros. Va de lujo mi compi. Animo colega.
Bueno, pues cogemos el tramo de carretera que llevaremos casi 4 kilómetros. Un poco pestoso tanta carretera, pero bueno, hay que hacer de todo.
Aquí me uno a Sergio con el que voy charlando. No nos hemos conocido de principio y para ser honesto, es al día siguiente cuando caigo quien es. Le conozco de otro sitio y no sabía ni que corría y además tapado con la braga y la capucha del impermeable, no le reconocí.
Pero bueno, a los corredores no nos hace falta nada más que buena compañía para hacer el camino más llevadero. Y así llegamos al avituallamiento del casi kilómetro 37. Estos kilómetros de carretera nos han dejado las vistas de las lagunas que Bordeamos por el otro lado al principio. La Redondilla, Lengua y Salvadora. Corremos muy cerquita de la orilla lo que nos hace disfrutar de ellas y de sus aguas azules.
En el avituallamiento, que está situado al lado del centro de interpretación del parque, nos tomamos un tiempecito para comer y beber. Chocolate, platano, gominolas y una naranja que nos pela el voluntario y nos da la mitad a cada uno. Que bien nos sienta. También me vuelvo a tomar otro biofrutas y relleno los bidones de agua e isotonico.
Bueno, Sergio y yo Continuamos el camino. Toca subir un camino con algún tramo embarrado. Aquí mi compi de estos últimos kilómetros, me dice que va a parar a desaguar. Bueno, pues se separan nuestros caminos, por lo menos de momento.
Vuelvo a coger la carretera AB-612. Esta vez va a ser un kilómetro más o menos para meternos, después de abandonarla, en el monte. Unos caminos muy chulos y divertidos de correr haciendo uno de los tramos mas bonitos y chulos del recorrido.
Adelanto a varios corredores y me lanzo hacia abajo, hacia la laguna del Rey, sabiendo que me queda un último repecho. El año pasado me sorprendió por que no me lo esperaba, pero este año ya lo tengo asimilado desde la salida.
Venga, a por el repecho. Corto pero duro donde un fotógrafo nos saca en pleno esfuerzo, haciendo las fotos en unas posiciones de contorsionista. Todo para sacar la mejor estampa. Le doy las gracias y ahora sí, me lanzó por las calles del pueblo, ya en bajada hacia la meta.
Ya tengo el arco de meta delante. Paso por él, terminando por debajo de las cinco horas. Allí está Casado y Nati que me hacen unas fotillos mientras me dicen que Susana ha quedado primera de su categoría.
Je je je. Muy bien Mon Amur. Carrerón te has marcado.
Después de una palabrillas con mis Compis, me entero que Casado también ha subido al tercer cajón en su distancia y su categoría. Enorme también compañero.
Decido ir a cambierme y ponerme seco. Allí están Ramón y Susana terminando de abrigarse. La doy la enhorabuena a Susana por ese Podium. Luego se la tendré que dar a Ramón por subir también al tercer cajón de su categoría.
Menuda buena mañana hemos pasado. Solo queda disfrutar de una suculenta hamburguesa con patatas fritas, una bebida y de postre un cafetito. Todo ello regado con las anécdotas de los integrantes del grupo, que nos hace pasar un rato increíble.
Yo por mi parte he ido bastante bien. Regulando y guardando un poco para lo que viene y por lo que llevo ya en las patas. Esto continúa. La semana que viene a disfrutar del maratón de Sevilla y de la ciudad.
Para el que esté dudando, este trail merece la pena. Muy bien organizado y un pos meta, para reponer fuerzas increíble.
El año que viene más y mejor. Seguro.
Capi


































