viernes, 14 de marzo de 2025

LXVIII MILLAS ROMANAS

 Después de varios años en el punto de mira, creo que este año va a ser el bueno. Aunque el domingo participé en el maratón Isasa y tengo las patas todavía algo tocadas, decido participar en esta prueba. 101km por Mérida y alrededores, jajajaja.

  Pues nada, me levanto temprano para currar, salgo a las 14:00, y a casita a comer. Una hora de siesta y emprendo el viaje para Mérida. 

  Mientras conduzco, os cuento un poco, las particularidades de esta carrera. Tengo dos horas y media para explicaroslo je je je je.

  Ademas de la prueba de XXX millas (Un maratón), que sale el sábado por la mañana, está la prueba reina. Las LXVIII Millas Romanas (101 km). En esta prueba hay un par de cosillas a tener en cuenta. Se puede participar de dos maneras. Una es en la llamada "ultra trail resistencia " y otra en la llamada "ultra trail Pro".

  Las dos tienen el mismo recorrido, avituallamientos, etc, etc. Ahora, la de resistencia tiene su salida a las 19:00 de la tarde del Viernes y la Pro a las 22:00 de la noche.

  Lo peculiar es que en la de resistencia tienes que hacer entre 14 y 24 horas. Siendo descalificado si llegas antes de las 14 horas (9 de la mañana). Y la Pro tienes entre 10 y 17 horas. Siendo descalificado si llegas antes de las 8 de la mañana y sobrepasas las 17 horas.

  Bueno, esta así el reglamento y hay que tenerlo en cuenta. Aunque yo no creo que llegue antes de las 8 de la mañana, ja jaja. 

  Yo me hubiera apuntado a la de resistencia por tener un poco más de margen por si tienes algún problema en carrera, pero no me daba tiempo a llegar a la salida. Por lo que al final me decanté por la Pro. 

  Dicho esto, llego a Mérida sobre las 8 de la tarde, y aparco el coche a unos 500 metros del acueducto, que es donde está montada la salida y la meta de la carrera, además de la recogida de dorsales y comida final. 


  Recojo el dorsal sin problemas y me hago unas fotillos con el acueducto de fondo. Después, me tomo un café en un bar cercano mientras veo el fútbol en la tele. El Mérida está jugando y esta muy animada la cosa, ja ja ja.



  Ya se ha hecho de noche. Dejo al Mérida que siga atacando, y me voy a cambiar. Tengo la mochila preparada de casa, así que solo tengo que vestirme de corto. Obligatorio mallas o pantalón largo. A mi, como sabéis, me cuesta mucho correr con las piernas tapadas, así que decido llevarlo en la mochila, cosa que también está permitida. 

  He mirado el tiempo y si no cambia, nos va a respetar bastante, incluso va a estar despejado durante la noche y la mañana del sábado. Eso sí, van a bajar las temperaturas hasta cerca de los 0ºc.

  Bueno, ya estoy preparado y a las 21:30 me voy a la salida. Hace fresco, pero no se está mal. Debajo del acueducto ya hay ambiente de carrera. Al poco aparece Basalo, que Tambien viene a meterse las millas romanas. 

Saludos, fotos y hasta una entrevista por parte del speaker, ja ja ja. 



  Los romanos también aparecen por allí y con ellos me hago una fotillo de recuerdo. "Están locos estos Romanos, por Tutatis". 

  Queda muy poco para salir y hablo con Susana que estará pendiente de mi toda la noche. Ha visto la entrevista por streaming y le ha hecho mucha gracia, ja ja ja. 

  Con todo preparado, le comenta Basalo que el tire, que yo estoy con las patas todavía muy cargaditas. Además, a él estas pruebas le van mejor que a mi, así que le deseo suerte y al lio. 

  A la hora marcada, se da la salida. Somos unos 70 u 80 corredores. En la de resistencia ya había unos 400. No está mal la cosa. 

  Pues nada, bajo la luna llena, comenzamos a patear Mérida. Unos 4 km por la ciudad donde podemos disfrutar de algunos monumentos romanos y donde los chavales que están de marcha y los pasantes, nos animan a su paso. 

  Resoplo y me digo: "vamos al lío". Una larga noche de unas 8 horas por delante nos espera. 

   Al salir de Mérida, enganchamos un camino que va a ir picando para arriba caso todo el tiempo. Nos encontramos con zonas de mucho barro y tramos donde metes el pie hasta los tobillos. La hierba y el agua nos lo ponen difícil. Al principio como siempre, intentas no mojarte, hasta que metes un pie y te das cuenta que te da lo mismo. Mejor correr bien y mojarte, a correr como si fueras en silencio, para mojarte igual al final. 

  El camino no siempre está mal y se puede correr bastante agusto. Somos muy poquitos y ya vamos casi solos. Larga noche nos espera. 

  Llego al polideportivo de Mirandilla donde está el primer avituallamiento. Kilómetro 15.

  Aquí relleno bidones, tomo algo de fruta y cojo un trozo de pizza calentita. Le pego dos bocaos y no me sientan muy bien. No se si la he comido con muchas ganas o que, pero se me ha revuelto el estómago. 


  Les doy las gracias a los voluntarios y salgo de allí andando rápido, aver si se me va pasando. 

  Uff, que ratillo malo he pasado. A ver si se me va asentando un poco el estomago. Continuo corriendo a ritmo trotón, para ir recomponiendo el cuerpo, esta vez por camino ancho y bueno, pero que continúa picando para arriba.  

  En 9 km llegamos a una carpa donde tenemos el segundo avituallamiento. En los Montes de Cornalvo. Allí hay sándwich y bollos, pero no los pruebo. Lo que si me tomo son dos vasos de zumo de naranja, que me vienen genial.

  Decido continuar el camino y comienzo a subir un cortafuegos muy pedregoso. Terreno que me gusta a mi más. También tenemos bajadas entre cortafuegos, algo técnicas con mucha piedra donde disfruto bastante. La tensión y la implicación que necesitas es lo que me gusta. 

  También hacemos algunos kilómetros por la zona alta de los Montes, divisando las luces de los pueblos cercanos. 

  En este tramo he ido junto a dos chavales que llevamos más o menos el mismo ritmo. Y así llegamos al km 30. Aquí una música que te hace mover el esqueleto, nos recibe para ofrecernos fruta, galletas, frutos secos, gominolas y Coca-Cola. 

  Hago acopio de un poco de bebida negra, frutos secos y un puñado de gominolas que me guardo en el bolsillo para el camino.  Veo a varios corredores que de retiran. Son de los que salieron a las siete, y deben tener algún problemilla. 

  Pues nada, nosotros a lo nuestro. Digo nosotros por que a partir de aquí   vamos a ir juntos dos chavales y yo. Además, iremos hablando de cosas varias, haciéndo la noche más amena. 

  En el polideportivo de San Pedro, tenemos un poco de todo. Tomo un vasito de caldo, algun trozo de naranja y unos pocos macarrones. La tortilla y el café no los pruebo. Sigo intentando asentar el estómago y no quiero pasarme. 

 Nos vamos acercando a la mitad de la carrera. Hasta el km 52, tenemos un terreno bastante bueno con caminos bastante asentados y tramos de carretera. Los 2 avituallamientos han estado también muy bien. Barritas, caldo, gominolas, galletas, zumos, frutos secos y fruta ha sido el menú. 

  Antes de llegar al 52, avituallamiento de Villa Gonzalo, me tengo que parar y esconderme detrás de un olivo, por eso de la intimidad, para soltar lastre. Creo que con esto doy por finiquitado los problemas de estómago.

  Pues después de esta parada en boxes, vuelvo a unirme a mis dos compañeros de la noche de hoy. Cogemos dirección la Zarza, ya en el km 60, donde tenemos un buen avituallamiento y además nos han llevado allí la bolsa de vida. 

  Este tramo tiene también un terreno variado. Zonas de camino ancho y bueno, asfalto, veredas empedradas..... Pero en compañía se va haciendo el camino más fácil. 

  Ya en la Zarza, entramos en un edificio multiusos. Allí tenemos sillas para poder sentarnos para, después de haber cogido la bolsa de vida, poder cambiarnos con comodidad y descansar un rato si hace falta. 

  Yo en esta ocasión, me cambio de calcetines. Dudo si cambiarme las zapatillas por que me está rozando un poco el gordo. Decido ponerme un cooped y dejarme las que llevo. 

  Son las seis de la mañana. La temperatura es bastante baja. Mis compis se estan cambiando de todo. Mientras me voy a tomar caldo, fruta y un café bien cargado por que me está entrando un sueño que flipas. 

  Llevamos ya bastante rato aquí y me estoy quedando pajarito de la parte de arriba. A ellos les queda un rato todavía, así que decido decirlos que voy tirando que me estoy quedando muy frío. Espero que luego me cojan. 

  Salgo del edificio y ya por las calles del pueblo, me tengo que poner el impermeable y los guantes por que voy tiritando. Esto de parar tanto rato, a mi no me va nada bien. 

  Pero bueno, no tardamos mucho en volver a coger temperatura. 

  Ahora la cosa cambia un poco. Comenzamos el acercamiento al Puerto de Hoyas y el terreno cambia. Por veredas bastante embarradas y picando para abajo, nos dirigimos al avituallamiento del 67. Hay que ir con cuidado para evitar resbalónes, que a estas alturas no están las piernas para tirones, ja ja ja. 

  Durante estos kilómetros, voy adelantando a corredores de la modalidad de resistencia. Algunas palabras cruzamos en el momento del encuentro. 

  Salgo del avituallamiento 8, situado en una carpa justo antes de comenzar la subida a la sierra. 

  Primero terminamos de bajar, para coger impulso y comerzar una subida de unos 3 kilómetros. Aquí, me quito el frontal. Muchas horas siguiendo el haz de luz que lanza mi foco. 

  Al principio de esta larga subida, adelanto a cinco chavales que se lo van pasando de lujo. Con ellos me río un rato hasta que me voy despegando de ellos. 

  Me dicen, como algún otro corredor anteriormente, que si he ido en pantalón corto toda la noche. Ya les explico yo que no puedo ir con las piernas tapadas, que me agobio mucho. 

  Me voy yendo hacia arriba adelantando a más corredores de la otra modalidad. He sacado los bastones para cambiar un poco, aunque casi me estorban más que me ayudan, pero bueno, no tardaré en volver a guardarlos. 

  Zona muy chula. Zona en la que disfruto mucho más. Kilómetros de subida bastante exigente donde me siento más cómodo. 

  Me guardo el impermeable en la mochila, que el sol está saliendo y ha subido un poco la temperatura. 

   Buahhh, que pasada. Una bajada bastante técnica que une desnivel, barro y piedras hacen las delicias de este corredor. Como voy disfrutando. La tensión que hay que poner es estas situaciones me gusta mucho.

  Adelanto a varios corredores que bajan con mucha cautela. Alguno me dice:" Muchachoo, que te vas a caer". Ja ja ja. 

 Bueno, se acaba pronto lo bueno y llego a la zona baja donde en una explanada de hierba, hay sanitarios y protección Civil. Supongo que esta bajada, al ser un poco más técnica, hay más probabilidades de tener algún problema. 

   Los saludo mientras corro por veredas muy chulas también, con sube y bajas para entrar al pueblo de Alange. La entrada al pueblo se las trae. Una calle empedrada muy empinada, te hace implicarte bastante. 

  Aquí una chica está bajando de espaldas. Bueno, la pregunto si necesita algo y me dice que no. Pues nada, la dejo bajando como los cangrejos y me voy al complejo deportivo donde tienen el siguiente avituallamiento. Kilómetro casi 73.

  Me pasan ya muchos corredores de la corta que han salido esta mañana y van a disputar el maratón. 

  Yo me meto en el techado para rellenar bidones y comer algo. Aparte de caldo, me preparan un sándwich de jamón, que me sienta de maravilla. Parece que el cuerpo ya está como siempre. 

  Continuo mi camino por un carril para pasear junto al embalse de Alange. Muy chulas las vistas que tenemos mientras hacemos estos dos kilómetros que junto al embalse. Aquí me adelanta un grupo de 5 corredores del maratón y me pego a ellos. 




  Me hacen cambiar la zancada para seguir su ritmo. Charlo unos instantes con ellos y al llegar a la presa, los dejo ir. Tenemos una subida bastante exigente al castillo. 

  Subida técnica donde paso a varios corredores que están cogiendo aire. Una vez arriba, comienza una bajada bastante embarrada donde dejo pasar a la que es en ese momento la 2ª mujer del maratón. 

  Entramos en las calles del pueblo. Aunque será por poco tiempo ya que en nada estamos por caminos bastante abiertos y buenos. 

   Un Polaneco me saluda. Le he adelantado y no me he dado ni cuenta. Unas palabrillas para amenizar el viaje. El ya lleva bastantes ediciones. Va con otros dos colegas. Ellos han salido a las 7 de la tarde. Les doy ánimos para lo que queda y mientras me voy alejando, nos da tiempo a hablar de alguna carrera futura, je je je. 

  Y así, llego al siguiente avituallamiento. Estoy en el km 80 y pico. Los voluntarios en este punto, como en todos los anteriores, son súper amables y serviciales. Están en todos los detalles y siempre animando. Mil gracias a todos. 


  Tomo algo de fruta al margen del rio Matachel. También me hago un par de fotillos para que mi mujer se crea que estoy corriendo, ja ja ja. Eso es lo que les digo a las voluntarias, sacándole unas carjadas. Después de este ratillo tan gracioso, me voy a por el siguiente avituallamiento. 




  A partir de aquí, tenemos caminos, caminos asfaltados y vías verdes de asfalto rojo. Siempre pegados al río Matachel. Aquí me doy cuenta que un corredor se ha ido de camino en un cruce. Me toca correr y hacer un casi sprint, para poder avisarle. 

  Consigo avisarle y reconducirle al camino bueno. Al poco se pone a mi altura y me da las gracias. A saber cuanto hubiera hecho hasta darse cuenta. Detalles que marcan la diferencia de un corredor de montaña. 




  En el km 87 más o menos, nos encontramos con la desembocadura del rio Matachel sobre el Guadiana. Madre mía como va el Guadiana. Está hasta arriba. Media España con lluvias desde hace semanas y eso se nota en todos los ríos. 

  En el casi kilómetros 91, un voluntario nos indica un desvío para ir al avituallamiento.El terreno nos les ha permitido bajarlo al camino y hay que hacer medio kilómetro entre ida y vuelta a este punto. 

  Puffff. Miro lo que me queda de agua y veo que el siguiente punto está a unos 4 kilómetros. Nada, decido saltarmele que no estoy yo para regalar metros, ja ja ja. Yo creo que esta yendo poco gente al avituallamiento, y eso que es un puesto bastante completo. 

  Continuo por el margen del Guadiana, por el camino de Alange. Disfrutando de las vistas del río y sus riberas. Siempre por el camino serpenteante y con falsos llanos. 

  Por fin, el último avituallamiento. Estoy en el kilómetro 95. Relleno los bidones, tomo naranja y un poco de Coca-Cola. También me siento en una silla para quitarme unas piedras. Mis dedos llevan luchando con ellas ya muchos kilómetros. Que alivio, por Dios. 

   Pues nada, como siempre, les doy las gracias a los voluntarios. No solo por su amabilidad y simpatía, si no por estar ahí tanta horas sin pedir nada a cambio y por que sin ellos, las carreras no serían posibles. 

  Ahora sí, empiezo mi acercamiento a Mérida. Se nota que estoy cerquita, por que ya hay mucha gente paseando, jugando al fútbol, a la petanca y montando en bici. 

  A esto le queda poco. Miro el reloj y veo que si son 100 km y sigo a ritmo, voy a bajar de 14 horas. Tampoco es que me vaya la vida en ello ni este buscando una marca, y menos después del maratón del Domingo pasado que me ha dejado las patas bastante castigadas, pero bueno, no es lo mismo 13 y pico que 14 y pico, ja ja ja. 

  Cada vez estoy más cerca. Cruzo el río por el puente peatonal y me voy al margen derecho del Guadiana. Kilómetro 99. Creo que va a ser difícil bajar de 14 horas. Todavía no veo ni el acueducto. 

  Bueno, vamos a disfrutar de estos últimos metros y de los aplausos de la gente. Dejo atrás el 100. Ahora si veo el acueducto. A por el voy. 

  Después de un pequeño giro a derechas, entro en la zona de meta. Hay mucha gente por que, además de hacer un día estupendo y se está fenial al sol, han montado varias barras y la gente está disfrutando de algo de beber y comer. 

  Pues nada, me encajono entre vallas y encaro la recta de meta. Por el césped y pasando por debajo de unos de los arcos del acueducto, paso por meta. Allí el speaker anuncia mi entrada y me choca la mano. 

  "El Capi de Toledo", ja ja ja. Que bueno. Unas palabrillas con él y a por la foto de meta. 


  
   Pues nada, al final 101 km y 14 h 04'. Super contento y satisfecho. Me ha gustado muchísimo la carrera y sobre todo el ambiente y el trato al corredor. Ha  sido una pasada. Volveré seguro. 
  Solo me queda recoger mi miliario. Y por hacer una reseña, cada miliario de cada corredor, lleva grabado en números romanos las ediciones que ha terminado. En mi caso lleva el I. Me ha parecido súper guay. Además hay una lista con todos los participantes de esta prueba y los miliario que lleva cada uno. 



  Y ahora viene lo bueno. A degustar una paella recién hecha. Os puedo decir que estaba buenísima. Siempre aderezada con mi naranja, jajaja. 

   Menuda mañana se ha quedado. Una tregua para que salga todo perfecto en la carrera, y mañana de nuevo volvemos a las lluvias. 
  Por mi parte, doy por concluida esta nueva aventura. Solo me queda volver a casa, que me da tiempo a llegar a comer con la family.
  Gracias a todos por los ánimos y las felicitaciones. Siempre se agradecen. 
  Nos vemos en las montañas. 

    Capi















   

  

  

  

domingo, 9 de marzo de 2025

Maratón Atom Isasa trail extrem

 Sábado lluvioso. La borrasca Jana sigue haciendo de las suyas. Siempre muy pendientes del tiempo partimos Susana y yo para Arnedo. La ciudad del calzado.

  Ya salimos lloviendo, y así va a estar todo el viaje. Aún así, no fué del todo mal y a eso de la una del medio día, estamos aparcando al lado del hotel.




  Dejamos las cosas en la habitación y nos vamos a por el dorsal. Susana va a disputar la media maratón y yo voy a por el maratón. El año pasado hicieron su primera edición y tuvo muy buenas críticas. Por eso este año ha llegado hasta los 1500 inscritos.


  En el sitio indicado, recogemos el dorsal y bolsa del corredor. Allí hablo con Cristina. Una responsable súper simpática y amable con la que da gusto hablar. La cometo que soy al que le tocó el dorsal y las zapatillas en el sorteo. Como ya estaba inscrito, me dejan la inscripción para el año que viene. Ya tengo excusa para volver, je je je. Y las zapas que no me han llegado a casa, me dice que vaya a la carpa de Atom (marca española que está haciendo y teniendo buenas sensaciones en las zapatillas), para recogerlas.

  Todo son facilidades. Así da gusto. Por cosas como estas son por las que la gente habla maravillas de esta carrera. 


  Así, me despido de ella y voy a ver a Antonio, responsable de Atom. "Elige la que quieras", me dice. Le pido consejo y al final me decanto por las Terra Max. Zapatillas Para largas distancias. Me llevé unas muy buebuenas sensaciones al probarlas. Ahora toca sacarlas el jugo y ver que tal van. 

  Me hago una fotillo para los responsables del sorteo. Atom, Isasa trail extrem y Runnun.  Muchas gracias por ponerlo todo tan fácil. Con todo recogido nos vamos a descansar un poco al hotel. 

  Ya por la tarde y bajo una fina lluvia, nos vamos a la tienda de Mas X  Menos donde tenemos unos descuentos increíbles los corredores. Nos gusta todo. Es una locura lo que tiene allí. 

  Después de recrear la vista un rato nos volvemos al hotel bajo una chupa de agua que nos hace llegar calados. Pero bueno, cambio de ropa y a cenar algo que ya se va haciendo tarde. 

  Después de llenar el buche, toca preparar la ropa y mochila para mañana. Según la previsión, por la mañana, hasta las 14:00 más o menos va a estar casi despejado. Luego comenzará a llover. Eso me mete un poco de presión. "Si no me quiero mojar, tengo que hacer 6 horas como máximo en el maratón".  Veremos a ver como se da. 

   Pi pi pi pi. La alarma no falla. Esa no se duerme. A las 6:15 suena sin compasión. Nos vestimos y a las 6:30 estamos en el comedor desayunando. Tostadas, café, zumo y algún dulce es el menú de hoy. 

  Con la energía suficiente para afrontar el reto, me pongo de corto. Yo salgo a las 8:00 y Susana a las 9:00, así que de momento el que se prepara soy yo. 

  Estamos a escasos 400 metros de la zona de la salida, por lo que vamos dando un paseito y vamos cercionandonos de la buena mañana que nos va a hacer. 



  Menudo ambientado hay en la plaza. Creo que va a ser una gran jornada de trail. Unas fotillos y derechos a pasar el control de material. Sin problemas me meto en el cajón de salida. Me despido de Susana que se va a coger sitio para ver la salida. "Mucha suerte también para ti Mon Amur. Que tengas una buena carrera". 



  Hace un a temperatura ideal para correr. Menuda suerte vamos a tener, después de los días de lluvia intensa que llevamos y que ha hecho suspender varias carreras por el país. 

  La cuenta atrás a comenzado. A la hora indicada se da la salida. Comenzamos a dar las primeras zancadas. Me despido de Susana que está subida en un murete para grabar esta multitudinaria salida. 

  42 kilómetros por delante, donde espero disfrutar y sufrir a partes iguales. Vamos a conocer una zona donde nunca he corrido. Vamos a intentar conquistar el pico Isasa. 

   Salimos de Arnedo por un parque algo embarrado que nos da acceso a una veredita muy chula pegada al río Cidacos. Sube y baja, giros y barro para un comienzo donde hay bastante tráfico y vamos todos de a uno. 

  Cruzamos un puente de madera al otro lado del río y pasamos junto al monasterio Nuestra Señora de Vico.  A partir de aquí toca subir. Primero por un tramito de asfalto y luego ya por camino ascendente para dirigirnos hacia la sierra. 

  Aquí coincido con otro Toledano. El Talaverano Víctor, que repite este maratón. Con él voy haciendo estos primeros kilómetros.



  A medida que ascendemos, ya cada uno va cogiendo su ritmo y nos comenzamos a distanciar el uno del otro. Aún así, vamos todos muy pegados por que la vereda es muy estrecha y ha que ir de a uno. 

  Cuanto más nos acercamos a la sierra, más empinada se vuelve la cosa. La temperatura es muy buena y a diez minutos de la salida de la media maratón, mando un audio a Susana para desearla suerte y aconsejarla que se quite la camiseta térmica, que le va a sobrar. 

  Llegamos al km 8 donde tenemos el primer avituallamiento. Aquí solo cojo un poco de naranja y unas gominolas, por que voy todavía bastante lleno de agua. 

  A partir de aquí, comienza la primera subida dura. Un tramo que nos pone los gemelos a tope y donde en el último tramo guardo los bastones para poder usar las manos para subir. 


  Después de este tramito donde las manos han sido fundamentales para llegar arriba, cerca de la peña Isasa, comenzamos la bajada. Estamos en el km 10. Ahora tenemos unos cuatro de bajada. 

  Primero tenemos un tramo donde predomina el barro que te hace ir muy cauteloso. Hay bastante piedra que te ayuda algo a frenar en la bajada, pero donde hay que tener la precaución de no pisarla que te vas al suelo. 

Luego vereda estrecha donde vemos y sufrimos resbalones y algún que otro culetazo. Las zapas agarran bien, pero hay zonas donde el taco ya no hace casi su función. Pero bueno, tirando de cuádripces, llegamos al siguiente avituallamiento. Km 14.

  Aquí si, relleno bidones y como el mismo menú que en el anterior. Naranja, gominolas y a seguir el camino marcado. 

   Camino bueno que llevaremos hasta el km 18 más o menos.  Este camino siempre va picando para arriba, pero donde la mayoría vamos haciendo CaCo.  Y así hasta el 18 donde tenemos un punto de agua. 


 Ahora sí, a tirar de bastones. Tramo de cetas no muy exigentes, pero que te va poniendo las patas muy duras.  

  Bastante gente seguimos junta y eso hace que no te sientas solo, dándonos ánimos y hablando de carreras. 

   Último tramo para coronar, ahora si, la peña Isasa. Casi casi arriba y a escasos 30 metros de la cima, tenemos la carpa y los voluntarios con el café. A mí, ahora mismo no me apetece, y encaro las rocas. Un voluntario que me sacó una carcajada hizo un pareado que le quedó muy chulo. "sube a Isasa, toma un café y vete a casa". Ja ja ja, que bueno. 

Usando nuevamente las manos llego arriba y veo la bota blanca que preside la cima. Estamos en km 20. Mucha animación en el alto de Isasa. Muy buena iniciativa de la organización que sorteaba cuatro vales de 100 euros entre los que subieran a animar allí. Además, se lo ponían fácil, acercándolos a la cima en autobús. Así teníamos esa animación tan grande. Olé, por esa idea. 

  Sin darte tregua, nos lanzamos para abajo. Cogemos un camino pedregoso donde en una curva hay un voluntario animando con la bandera de la Rioja. No dudo en saludarle y pedirle que me haga una foto con ella. La Rioja me está sorprendiendo muy gratamente. 


  Venga, Continuamos por el camino hasta que nos metemos por un pinar. Una veredita, al principio bastante embarrada, pero que luego se convierte en un patio de recreo. Que chulada de vereda. Súper corríble. Con giros y eses que a veces te daba la sensación de mareo, jejejeje.  

  Aquí me pongo delante de una chica que estaba sacando unas sales. Ahora voy detrás de un chico y por detrás viene esta chica. Así iremos bajando los tres solos, disfrutando del terreno tan especial que nos ha dejado la lluvia. 

  Ya en el km 26, salimos del bosque y cogemos un tramito de pista hasta llegar al avituallamiento. 

  Aquí, la carpa se les ha volado y la tienen la revés, con las patas para arriba. Cuando llego a él, hay así como 10 voluntarios ofreciéndonos la bebida y les digo :" que guay, que manera de montar la carpa más chula tenéis". Unas carcajadas sonaron en el avituallamiento. Ja ja ja. 

    Venga, continuamos el camino, dándole las gracias a todos por los ánimos y por estar allí pendientes de nosotros. 

  Un camino bastante embarrado, donde hay zonas muy resbaladizas, que te hacen ir con mucho cuidado, nos dejará en la parte baja. 

  Nos hemos estado librando de los charcos durante todo el recorrido, pero llegó el momento de meterse, sí o sí. No hay escapatoria, así que lo mejor es no pensarlo. Un voluntario nos anima desde el otro lado. Aprovecho para sacar el móvil y al llegar a él, se le doy para que me saque una foto. 


  Creía que iba a estar más fría, pero la verdad que está para darse un bañito, ja jaja. La verdad que el día nos está dando una tregua, para disfrutar de la carrera con una temperatura casi privameral.

  Volvemos a coger un tramito de senda con zonas bastante embarradas, que yendo con un poco de cuidado, se va disfrutando de lo lindo. 

   Terminamos la poca bajada que queda por un camino que nos lleva a pasar por debajo de la carretera L-123.

  Llegamos al avituallamiento y reponemos líquidos. De nuevo tomo naranja, gominolas y un poco de Coca-Cola que me viene genial. Estamos en el km 30. 

  Pues nada, cortafuegos al canto. Algo más de tres kilómetros de continúa subida por este cortafuegos con repechos bastante exigentes y duros. También tiene algunos descansos donde se puede correr y soltar un poco las piernas. 

  Aquí llamo a Susana que me dice que terminó la carrera con muy buenas sensaciones. Le ha encantado. Luego me contará su experiencia con todo lujo de detalles. Dentro de un "rato" nos vemos, jejejeje. Enhorabuena Mon Amur. 

  Seguimos ascendiendo por este cortafuegos tan marcado. Voy junto con otro Castellano Manchego de Albacete. Mientras nos va dejando el aliento, hablamos de carreras de la zona centro y que también nos encantan. 

  Aprovecho para tomarme sales y una glucosa. Las piernas van cargaditas y según el perfil, los últimos ocho son bajada y hay que estar con los depósitos llenos para poder alargar la zancada y no te den tirones. 

  Casi arriba, tenemos otro punto de agua donde relleno los bidones que me darán para llegar a meta. 

  Pues nada, comenzamos la bajada. Al principio con mucha piedra donde la gente va con mucho cuidado. Yo llevo bastante bien las piernas y voy disfrutando muchísimo, por que además, este terreno me encanta. 

   A medida que descendemos, se va pudiendo correr mejor. Compartimos algún tramito corto con el recorrido que hicimos de subida. 

  Y ya en el km 39 largo, bordeamos la ermita de Santa Maria de Vico. Aquí cruzamos el puente del principio y enganchamos el camino que hicimos de primeras que va pegado al río Cidacos.

  Un fotógrafo nos saca lo mejor de nosotros y nos regala unas imágenes increíbles. 



  Ahora sí, dejo un audio a Susana para decirla que me quedan dos kilómetros. Guardo el móvil, por que veo que me voy a ir al suelo. Ya han pasado muchos corredores por aquí, tanto de ida como de vuelta y está todo muy resbaladizo. 

  Pero hay que reconocer que la zona es chulísima. Las patas ya van quejándose un poco, pero hay que aguantar un poquito más. 

  Salgo del caminito y ya por el camino asfaltado, cojo ritmo crucero. Me da todavía para adelantar a algún corredor al que animo al pasarle. 



  Cruzamos el parque y ahora sí, piso las calles de Arnedo. No me queda ni para regalar. 

  Se oye al speaker de fondo. Bajo los aplausos y gritos de la gente, entro en la plaza. Piso la alfombra naranja que me llevará hasta le meta. 

  Allí está Susana inmortalizando el momento. También hay varios fotógrafos haciendo su labor en el día de hoy. 



 Y....... Paso por meta en 6:11'. Me he librado de la lluvia que en teoría, como dije cantantes, según mi aplicación del tiempo, iba a comenzar a caer sobre las 14:00.

  Me voy al reencuentro con Susana y nos damos la recompensa mutua. Ese besazo que es el remate de la carrera terminada y disfrutada. 

   Mi maratón número 169 ha caído. Otra muesca para el marfil. 


  Ya los dos en meta, solo queda morder la medalla juntos. 


  Solo puedo decir una cosa. ¡Menudo carrerón!. ¡Menuda organización!. ¡Menuda mañana de trail nos han preparado!. 

  Otra carrera que pasa a estar entre las que hay que repetir año tras año. Nos hemos sentido cuidados y mimamos en todo momento por todos y cada uno de los organizadores, voluntarios, protección Civil y de todos los que están  disfrutando de la carrera desde dentro o desde la barrera. Nos vamos para Toledo con una alegría inmensa de haber podido estar aquí este año. Mil gracias a todos. 

  Pero antes de iniciar el viaje de regreso, después de una buena ducha, claro está, hay que degustar los manjares de la zona que nos han preparado. 

  Ajos asados, fardalejos (dulce típico de Arnedo), bocadillos, migas, pan con chorizo, galletas, gominolas y como no, cerveza, Coca-Cola, isotónico y alguna cosa más que se me olvida. 

   Nos vamos que va a empezar a llover en breve. Prometemos volver el año que viene con un poco más de tiempo y poder disfrutar de las cuevas, si el tiempo nos lo permite, claro está. 

  Hasta el año que viene Arnedo 

 Nos vemos en la próxima Atom Isasa trail extrem 

  Capi