viernes, 2 de marzo de 2018

Ultra Sierra Bandoleros. 166 km.

   Ya ha llegado el día que llevamos unos meses esperando. Después de muchos entrenos, alguno de 100 kms, ha llegado la hora de enfrentarnos a esta prueba. Una prueba considerada de las mas duras de Andalucía. No solo por la distancia, sino por la climatología de la zona. Grazalema es la zona donde mas llueve de toda España.
  Este fin de semana tenemos alerta naranja en la zona. Lleva unos días la borrasca Emma haciendo de las suyas. Nosotros, Jesús y Ángel del cerro del Bù, y yo del Bikilamanjaro, como no podía ser de otra manera, y con las patillas apunto, partimos hacia Andalucía con las mochilas llenas de ropa, trastos, nervios e ilusión.
  Nos despedimos de Susana que en esta ocasión, como en muchas otras, nos va a hacer el seguimiento de la carrera para iros contándoslo a vosotros. 
 

  Justo antes de partir, parada obligada para ver a Javi Bikila. El es, como he dicho muuuuchas veces, el que me descubrió la montaña, con el que he aprendido a disfrutar de ella y con el que he disfrutado en muchas ocasiones en numerosas carreras y entrenos.

 
   Sus últimos consejos siempre son importantes para mi. Después de un gran abrazaco, partimos Jesús, Ángel y yo hacia Grazalema. Viaje lluvioso donde hacemos una parada para tomar café. Según nos acercamos a Prado del Rey, que es el pueblo donde está ubicada la salida, el tiempo va empeorando. La lluvia no cesa y tenemos que pasar por "ríos" que cruzan la carretera. Una vez en el pueblo nos vamos derechos a recoger el dorsal. Allí está esperándonos Nanny. Es una alegría volver a verla ya que solo la veo en carreras donde está de voluntaria (que no son pocas).

 
   Con su alegría y simpatía nos da los dorsales y nos explica todos los pasos a seguir para entregar mochilas, horarios....... También me pone en contacto con Vito. Un colega de Toledo también y que pertenece como yo al Bikilamanjaro. Quedamos con él en vernos en la salida. Después dejamos las mochilas que nos llevarán a los puntos de vida. Uno situado en Ronda (km 70) y otro en Villaluenga (km 121).
  Nosotros nos vamos a coger la habitación que tenemos reservada para la noche del Sábado al Domingo para cuando lleguemos de darnos el tute, je je je. Los del hotel nos dejan hacer uso de la habitación y nos permiten dejar las mochilas allí guardadas.


  Aprovechamos para comer algo y prepararnos concienzudamente para el evento. Ya con todo listo nos dirigimos a la salida y aprovechamos para tomarnos un cafetito caliente. Después nos dirigimos a la carpa que da acceso a la salida y hay un poco de revuelo. El organizador, mientras todo el mundo está en silencio, nos dice que ha vuelto a activarse la alerta naranja y que no nos permiten salir.


  Mientras intentamos enterarnos de lo que está pasando, nos comunican que la carrera se aplaza hasta el sábado por la mañana a las 10:00. Uff, menudo lío. Además nos dicen que en Ronda se ha desbordado el río y no se puede ir hasta allí, por lo que se acorta la carrera a 127 kms. Bueno, esto genera bastante revuelo ya que hay gente de fuera, como nosotros, que nos hace polvo. Muchos deciden irse para sus casas. Nosotros decidimos ir al hotel a ver si nos cambian la noche para la del sábado. Se portan de maravilla y no nos ponen ningún problema.
  Han cambiado todos los planes. Toca ir a cenar algo y luego ir a dormir para mañana comenzar la carrera, si no pasa nada raro, claro.
  Y... Después de desayunar y rehacer la mochila para esta "nueva" carrera, nos dirigimos a la zona de salida. Pasamos el control y localizamos a Vito con el que nos situamos a mitad de pelotón. También nos saluda Nanny y nos dice que nos espera en el avituallamiento de El Boyar.




  Después de realizarse el juramento bandolero, comienza la cuenta atrás. Jesús y Vito se van un poco hacia adelante para salir escopetados. Ángel y yo nos quedamos en la mitad. Los nervios son evidentes. Son muchos kilómetros, mucho desnivel y el tiempo nos tiene a todos un poco acojonados. Pero esto no para y la cuenta atrás termina con una traca de petardos con la que comenzamos a correr por las calles del pueblo.


  Hemos salido de momento con el pantalón impermeable y el cortavientos de 20.000 k. Hasta hace unos instantes estaba chispeando. Los primeros compases de la prueba son en continua bajada. Esto hace que cojamos un ritmo de algo mas de 5´por kilómetro. Luego cogemos un camino bastante bueno pero con constantes sube y baja donde comenzamos a sudar como pollos. Está haciendo un bochorno increíble, lo que hace que en el km 6 mas o menos nos tengamos que parar a quitar el pantalón impermeable y el cortavientos.
  Ahora si que vamos cómodos. Mallas largas, camiseta térmica y manguitos. Yo me tengo que quitar hasta la gorra. Ahora si que vamos agusto.
  12 km hasta el primer avituallamiento. Llegamos a El Bosque donde rellenamos bidones y sin mucha demora continuamos hacia los Llanos donde tenemos alguna subida ya en condiciones. El tiempo parece que nos sigue dando tregua.
 Poco a poco nos vamos comiendo los kilómetros. Vamos mucho mejor de lo esperado. No se si será por intentar quitarnos lo máximo posible antes de que el tiempo empeore o que estamos muy fuertes, je je je.
  Y ya por el km 29 mas o menos llegamos a El Boyar donde oímos a lo lejos una voz que nos grita: "Vamos esos Toledanos". Ja  ja ja, es Nanny que nos está esperando para avituallarnos. La saludamos mientras unos voluntarios nos rellenan los bidondes. Nos da un par de sándwich para que comamos algo que ahora viene lo duro. También nos comenta que Jesús va 5º y vito 10º. Madre mía como van estos bichos, je je je.
  Mientras comemos nos dice que nos abriguemos que donde vamos ahora hace mucho frío y aire. No dudamos en hacerla caso y nos volvemos a poner lo que nos quitamos al principio. Después de ingerir lo que necesitamos para los 13 kms que tenemos por delante, nos despedimos de ella y nos dirigimos hacia el siguiente pueblo. Villaluenga nos espera.
  Pero en este tramo tenemos que subir al temido Simancón. Primero hay que subirlo, luego hay que cruzarlo y por último bajarlo. La subida es larga pero no muy técnica. A mi se me hace bastante llevadera aunque para las patas es otra historia.


  Cruzar el Simancón es bastante duro. Mucho aire, frío y además lluvia. Aún así seguimos aguantando con lo puesto. Todo el mundo avisa de la temida última bajada. Y al llegar a este punto me doy cuenta que se las trae. Mucho barro ameniza la bajada que es bastante técnica. He guardado los bastones que me han acompañado durante la subida. Prefiero ir apoyándome con las manos en las piedras e incluso sentarme en ellas si hace falta.
  Tiene bastante desnivel y hay que hacerla con mucho cuidado. Yo no miro nada mas que el camino a seguir, pero voy escuchando a los de atrás hablar de lo bonito de las vistas. En un momento me paro y veo una estampa increíble. Allí abajo se ve el pueblo. Son alucinantes las vistas, pero mas alucinante es por donde estamos bajando. Ángel en este tramo va delante de mi y va a buen paso. En un par de ocasiones mi culo toca el suelo después de resbalar. Por suerte caigo en blandito y no me golpeo con ninguna piedra.
  Después de hacer trabajar de lo lindo a los cuádripces en esta larga y dura bajada, llegamos a Villaluenga donde tenemos un avituallamiento potente. Allí lo primero es rellenar bidones de agua e isotónico. Comer algo de fruta. Un par de vasos de caldo calentito, bocadillo de jamón, gominolas, etc etc,. Aprovecho también para chatear con Susana. Son las 17:13 de la tarde. Llevamos 42 kms y algo mas de 7 horas. -"Todo bien", la digo. -"Mucho agua pero de momento todo bien". Además la mando alguna foto que nos hemos hecho en el avituallamiento.


  También aprovechamos para coger la mochila de vida nº 1. Esta es la que tendría que estar en Ronda, pero como ese tramo le han cortado por desbordamiento del río, se las han traído aquí. De la mochila solamente cojo unas pilas para el frontal, un par de huesitos, sales minerales y el cargador del reloj con la correspondiente batería externa.
  Hay muchos corredores que se cambian de ropa, de calcetines, zapatillas, etc. Ángel y yo somos de los que pensamos que si se va bien no hay que cambiar así que continuamos con lo puesto hacia el refugio Libar.
  Este tramo tiene un poco de todo. Una subida muy divertida con su correspondiente bajada y un prado donde hay zonas anegadas. Los ríos de agua discurren por el prado. Tenemos que cruzarlos varias veces donde nos mojamos hasta las rodillas. No hace nada de frió aunque al agua está bastante fresquita. En esta zona comenzamos a cruzarnos con los primeros clasificados. Van bastante distanciados unos de otros. No dudamos en animarlos según se van cruzando con nosotros.

  Hace unas horas hemos comentado que estos parajes, esta humedad, tanto agua y verde hace que parezca que estamos en Galicia. Bueno, pues ahora lo ratifico. Es increíble ver todas estas zonas inundadas y ver correr los ríos por los llanos.
  Pero bueno, nosotros dejamos atrás, algo mojaditos, eso sí, esta zona (que tendremos que hacer mas tarde, pero de vuelta). Y por fin divisamos el tan deseado refugio. Aquí me comenta Ángel que hay una gran chimenea. Que ni se nos ocurra acercarnos a ella, je je je. Es una chimenea trampa. El que se arrima a ella, ya no sale del refugio, ja ja ja.
  Hacemos nuestra entrada en el refugio Libar y a mi derecha tengo la mesa del avituallamiento a la que me dirijo nada mas entrar. Mientras como algo miro a mi izquierda y....... Allí está. Majestuosa y radiante. Con un gran fuego en su interior. Algunos corredores están sentados a su alrededor incluso con las camisetas quitadas para secarlas mientras se calientan. Ángel y yo nos miramos y decimos:-"Vámonos de aquí, YA".
  Salimos de allí escopetados. Si nos arrimamos a la chimenea seguro que nos quedaríamos un buen rato y luego nos costaría arrancar de nuevo. Creo que la decisión de irnos rápido de allí es la mas acertada.
  Bueno, pues la noche comienza hacer acto de presencia. Tenemos 10 kms de un camino bastante bueno por delante hasta llegar a Montejaque. Antes de que se haga de noche, divisamos a lo lejos a Jesús. Ya viene de vuelta. Según nuestras cuentas tiene que estar entre los 15 primeros. Nos paramos un momento con él para charlar y un rato. Va muy bien y va a hacer un gran papel. Después de un abrazo y unas frases de ánimo nos despedimos de él.
  Bueno, pues según nuestras cuentas nos saca unos 14 kms. Menudo crack. Nosotros continuamos a lo nuestro y la noche ya se nos ha echado encima. Tenemos que parar a coger los frontales de la mochila. Ahora si que podemos ver las luces serpenteantes por todo el camino. Ya llueve con bastante insistencia así que optamos por ponernos el impermeable.
  Y así llegamos a Montejaque. Allí tenemos también un poco de todo. Decido tomarme un cafetito caliente, además de todo lo que tenemos en la mesa. Vuelvo a mandarle una foto a Susana y converso con ella un rato. Son las 20:18´ de la noche. Este punto es el mas lejano. A partir de aquí volvemos por el mismo camino hasta Villaluenga. Llevamos 62 kms. Nos quedan otros tantos para completar los 127, mas o menos, en los que se ha quedado la carrera.


  Pues comenzamos nuestro camino de vuelta. Volvemos a coger el camino de antes. El correr es continuo quitando algún repecho que otro. En algo mas de una hora nos hacemos los 10 kms que separan Montejaque del refugio. Al llegar allí vemos a un montón de corredores calentándose en el fuego. Algunos tiene pinta de que no van a continuar. Nosotros por lo que pueda pasar hacemos como antes. Un pit stop bastante rápido, mirando de reojo a la chimenea que nos llama a gritos.



  Nos dirigimos de nuevo a Villaluenga. Pero por el camino tenemos de nuevo los prados inundados. Esta vez vamos siguiendo las balizas reflectantes. Este camino se me hace mucho mas corto que antes. Y así comenzamos la bajada que anteriormente subimos. Ya es muy de noche, llueve y el terreno está muy muy resbaladizo. Hay que ir mirando muy bien donde pisamos por que a la mínima te puedes abrir de piernas, je je je. El reloj me ha pitado varias veces indicándome:-" batería baja". Ya está a un 5% así que le digo a Ángel que voy a ponerle a cargar. Después de conectarle a la batería externa, lo meto todo en una bolsa hermética y lo guardo en un bolsillo de la mochila.
  Llegando a Villaluenga vemos que hay luces en la bajada tan peligrosa que hicimos hace unas horas. Ha sido complicado de día, así que de noche tiene que ser la caña. Bueno, de nuevo entramos en el avituallamiento de Villaluenga. Son las doce de la noche. Es tarde, pero aún así se que Susana está pendientita de mí y la mando una foto en este punto. Luego hablo un poco con ella mientras como y bebo algo.


  Aquí cogemos la 2ª mochila de vida. Cambio las pilas del frontal para llevarlas nuevas y que me aguanten toda la noche. Vuelvo a coger sales y un toke que me guardo en el bolsillo. Me como unas mini napolitanas que están de vicio y las acompaño con un par de vasos de caldo caliente.
  Los voluntarios son geniales. nos dan muchos ánimos y nos ayudan en todo. Miro a ver como está el reloj y está cargado 100%. Ya tenemos para otras pocas horas, je je je. Guardo el cable en la mochila y se la dejo de nuevo a las voluntarias.
  Ángel y yo, por votación, decidimos que nos vamos a poner la chaqueta que llevamos en la mochila para abrigarnos un poco para la noche y también el pantalón impermeable por que ya llueve bastante.
  Al disponernos a salir, nos encontramos con Vito. Nos deja un poco descolocados ya que tendría que ir muy por delante nuestra y sin embargo llega ahora al avituallamiento. Hablamos con él y nos dice que ha pasado un rato bastante malo y que ha estado en la chimenea mas de una hora recuperándose. Bueno, pues a seguir despacito y ya está. Nos despedimos de él y continuamos nuestro camino hacia Grazalema.
  Aquí tenemos unos seis kilómetros de subida y rematar hasta el pueblo con otros siete de bajada. Vamos junto a varios corredores en la subida que se van despegando poco a poco. Cada vez la lluvia está siendo mas intensa. El frío de momento no es mucho. Todavía no me he puesto los guantes aunque llevo las manos protegidas con la chaqueta. En esta subida hago uso de los bastones por que hay demasiado barro y es muy difícil avanzar cuesta arriba.


 Por fin coronamos y comenzamos la bajada. Al comienzo de la misma llevamos un rato sin ver ninguna baliza y eso nos hace parar. Creo que estamos perdidos. Ángel saca el gps de la mochila y mira el track. Nos hemos desviado unos cincuenta metros. Hay que  volver a subir y coger el sendero bueno. Hay que decir que aquí tenemos mil sitios por donde ir ya que no hay un camino claro.
  Al llegar arriba nos juntamos con otro par de corredores a los que nos unimos. Ocho ojos ven mas que cuatro. Las balizas y cintas están muchas caídas y tapadas por el agua y el barro. La visibilidad tampoco es mucha y eso hace que intentemos incluso seguir las pisadas aunque en muchos tramos no hay por que la lluvia está borrando toda rastro. Poco a poco y siguiendo a un corredor que parece que se sabe un poco el camino de otros años, vamos rematando la bajada. Ya está lloviendo bastante. Pero tenemos Grazalema muy muy cerca.
  Por fin entramos en el pueblo. Por las calles corren ríos de agua buscando las alcantarillas. Entramos en el local donde está ubicado el avituallamiento y como siempre, lo primero rellenar bidones. Aquí tenemos un calefactor al que no me quiero ni arrimar. Caldito caliente, algo de fruta y algún bollo que no tardo ni un segundo en ingerir.
  Son las cuatro menos diez. Le dejo un par de Watsaap a Susana y no tarda en llamarme por teléfono. Charlo con ella un ratillo. Mientras Ángel, sentado en una silla, intenta recuperar un poco. Lleva unos cuantos que las piernas están un poco vagas.
  Yo en estos momentos me encuentro muy muy bien. Hablo con Ángel y me dice que esperemos un par de minutillos para comer y beber a ver si las piernas quien correr un poco.
  A mí el sudor se me está empezando a quedar frío. Es lo que tienen las camisetas térmicas, que vas muy bien pero como te pares te quedas frío y luego hay que volver a calentar. Salgo y entro del avituallamiento varias veces para intentar volver a coger calor. Corro un rato bajo la lluvia y por las calles encharcadas. Vuelvo al avituallamiento y ya veo a Angel que sale de él.
  Vamos compi que esto lo tenemos hecho. Destino, Benamahoma. Doce kilómetros donde los tres primeros son de subida y el resto alternamos llano con bajada.
  Vamos charlando mientras subimos las calles empinadas del pueblo. Las piernas no le van. Va perfecto de todo pero las piernas no le acompañan. Esa sensación la tuve yo no hace mucho. Vas de lujo. Vas que te comes el mundo pero de cintura para abajo es como si estuviera en otra guerra.
  Poco a poco nos adentramos de nuevo en los senderos. Ahora si que está atizando con fuerza la lluvia y el viento. No se ve a mas de cinco metros. Subiendo vamos por terreno muy embarrado y encharcado donde los bastones son fundamentales para no irse para atrás.
  Voy delante abriendo camino. Cada cierto tiempo me paro para esperar a mi compañero. Las primeras veces no pasa nada, pero las siguientes me empiezo a quedar frío e incluso doy algún que otro tiritón. Ángel me ha dicho en varias ocasiones que me vaya hacia adelante que el va a su ritmo. De momento en mi cabeza no está esa opción así que... Venga que estamos muy cerca.
  Poco a poco mi cuerpo va bajando la temperatura considerablemente, lo que hace que vaya tirando hacia arriba y luego baje a su encuentro. Veo que va bastante bien. Pasito a paso pero con mucha fuerza. En un nuevo tiritón que me sube de los pies a la cabeza, le digo que voy para adelante que me estoy quedando helado.
  Al final de la cuesta y bajo una lluvia tremenda, acompañada de un aire bastante desagradable, intento cobijarme debajo de un chaparro y esperar a mi compi. Por allí pasan dos chavales que me preguntan que si me pasa algo. Les digo que no, que estoy esperando a un compi que va con un poncho y que si le han visto. Me dicen que si, que va bastante atrás pero que han hablado con él y va bien. Yo sigo allí parado esperándole mientras las luces de sus focos se van alejando.
  Al poco pasan tres corredores andaluces que me dicen que que hago ahí. Les comento lo mismo que a los anteriores. Casi al unísono me dicen que me va a dar algo allí parado. Que Ángel no va mal y que le espere en el avituallamiento que como me quede frío ya no arranco. También me dicen que no va solo, que van varios corredores mas o menos a la par.
  En segundos, y después de temblarme la barbilla y de clicar los dientes decido hacerles caso y ponerme a su rebufo. Quedan pocos kilómetros para Benamahoma y con ellos voy a hacer toda la bajada hasta el pueblo.
  Al rato siento que vuelvo a entrar en calor de nuevo. Uff, que mal rato he pasado ahí arriba. No se si he hecho bien o mal, pero creo que iba a ser peor que me quedase con él por que al final iba a ser él, el que me tuviera que esperar a mí.
  Poco a poco y cascando con los nuevos compañeros de viaje, vamos llegando al pueblo. A eso de las siete de la mañana llegamos a Benamahoma. Lo primero que hago es hablar con Susana para comentarle la situación. Todo está bien y no hay que preocuparse. Luego toca reponer fuerzas y aquí decido tomarme un café con leche calentito con unas mini napolitanas.
  Un voluntario nos dice que se va a neutralizar la carrera. Se va a dar por finalizada a cada uno en el avituallamiento que se encuentre. En cinco minutos se corta.
  Mis tres compañeros se conocen perfectamente el recorrido. Uno de ellos es la séptima vez que la hace. Me miran y me dicen:- "Vámonos". Tenemos cinco kilómetros hasta El Bosque y hay que ir pegados al río. O salimos ahora o nos cortan aquí y nosotros tenemos la intención de terminar la carrera. Decido irme con ellos por que me dicen que a los que vayan llegando ya los van a cortar y dar por finalizada la carrera.
  ¡Vaya cinco kilómetros que me tenían preparados!. Llegamos al camino que va paralelo al río y lo primero que veo es el río desbordándose. El agua tapa el camino y choca contra un murete de piedra. La verdad que no se lo piensan mucho y van pasando uno a uno. El último se da la vuelta y me dice:-"Tu, detrás mía, esto es una zona a asfaltada que han hecho para que pasee la gente".  Bueno, pues detrás de ellos comienzo a pasar. El agua nos llega por encima de los tobillos, y en zonas un poquito mas arriba, je je je. Tenemos que asegurarnos con los bastones. Da miedo mirar al río. Baja con una fuerza increíble.
  Os aseguro que si vengo solo o con alguien que no se lo conozca, el que escribe se da la media vuelta.
  Por fin pasamos esta zona y comenzamos a correr por una sendita que nos hace ir de a uno. Voy cascando con uno de ellos. Creo que se llama Diego Romero. La verdad es que me va explicando todo lo que tenemos por delante con todo lujo de detalles. Los sigo con incertidumbre de lo que pueda pasar. Quedan varios pasos "complicados" que tenemos que pasar sí o sí para no quedarnos en medio si poder ir para adelante o para atrás.
  Aquí sigue lloviendo. Está todo lleno de agua. Por las laderas bajan ríos de agua que aliementan un poco mas el desbordado río. Cruzamos varias veces el río por unos puentecitos super estrechos y bastante endebles, bajo mi punto de vista. Están colocados sobre machones que son golpeados con fuerza por el agua. La verdad es que no me inspiran ninguna confianza. Voy el último y dejo espacio con Diego para no pasar los dos juntos por el puente. Je je je.
  Todavía quedan un par de sitios que vamos a ver como están, me dicen. -¡Deseando estoy llegar a El Bosque!.
  Y... llegamos a una zona bastante chunga. Tenemos muy poco espacio para pasar. No vemos lo que vamos a pisar y para colmo a la derecha, a menos de dos metros, tenemos una chorrera que deja caer el agua con bastante fuerza.
  Pues nada, otro consejo de Diego. :-" Cuando pases haz palanca con el bastón para sujetarte de la corriente. Si vas al río.......... Adiós!.
  Ja ja ja, pues nada, detrás de ellos, haciendo palanca con el bastón izquierdo y con la mano derecha agarrándome a la pared en los pocos resquicios que tenemos. Pues otro obstáculo superado. Uff, vaya cinco kilómetros mas divertidos estamos haciendo.
  Y por fin llegamos a la última zona un poco complicada. Esta es una zona donde el río también está desbordado pero choca con la ladera de la derecha sin mucha fuerza. Aún así hay que hacerlo con cuidado y con el mayor de los respetos al río.
  La lluvia no cesa. Cada vez va mas cargado el río. Pasa por debajo de los puentes, en sitios le falta poco para saltarlos, con muchísima fuerza. Pero nosotros ya estamos de camino a El Bosque y hemos pasado lo mas complicado. Creo que ya somos los últimos en pasar por esta zona.
  Y llegamos al avituallamientos del pueblo. Allí nos dicen que está neutralizada la carrera. Mis compis de viaje charlan con los voluntarios por que la zona que queda no es muy complicada. Lo suyo es terminar la carrera y llegar a meta corriendo. Han decidido que no se sigue. Los llanos por donde tenemos que pasar están inundados y el agua, depende de la altura de cada uno, llega por encima de la cintura.
  Nos quitan los chips y nos toman el tiempo. Bueno, pues esto está finiquitado. Al final han sido 115 km donde ha habido un poco de todo.  Ahora sí, nos tomamos un café calentito con unos dulces y esperamos unos minutos a que nos recoja una furgoneta para llevarnos a Prado del Rey.


  Durante el viaje nos damos la enhorabuena y comentamos un poco lo que ha sido la carrera. Vamos seis en la furgoneta y decidimos pararnos a unos 200 metros para pasar por meta. Nos han faltado 12 kms para terminar la carrera, pero bueno, creo que nos hemos ganado la medalla.
  Allí en la meta está Jesús. También está Nanny gritando mi nombre sin cesar. Oleeeeeee, hemos terminado esta odisea, je je je. Nanny me pone la medalla y me da el preciado parche de finisher del Ultra de Bandoleros 2018.
  Jesús me da la bandera de Castilla la Mancha con la que poso en meta mas contento y orgulloso que nada.

  Saludos y enhorabuenas por parte de todos. Nanny me dice que Ángel ya está de camino aquí. Ya le traen también en furgoneta. Pues nada, decido ir al coche a cambiarme mientras Jesús me comenta que ha quedado el 14 de la general. Menudo carrerón se ha cascado el tío.
   De vuelta a la meta, ya sequito y con ropa limpia, veo a Ángel que viene de frente. Que buenoooooo. Le felicito por que hoy ha sido un día para recordar. Duro donde los haya. Un abrazaco entre los dos confirma que lo hemos conseguido.
  Mientras se cambia comentamos un poco de todo. Nos ponemos al día de lo que ha hecho cada uno, aunque luego en el viaje de regreso tendremos muuucho tiempo para cascar.
  Recogemos las mochilas de vida que ya nos las han traído a aquí y las guardamos en el coche tal cual. Ya en casa lo apañaremos todo.
  Volvemos a la zona de meta y localizamos a Vito. Ya estamos los cuatro Toledanos juntos. Nos tomamos un bocadillito de lomo que nos han preparado y después de unas fotos nos despedimos para emprender el viaje de vuelta.


  Yo me voy un momento a la zona donde dan la bolsa del corredor para despedirme de Nanny. Muchísimas gracias por todo. Eres un cielo. Siempre tan pendiente de nosotros. Gracias y mil gracias. Seguro que nos volveremos a ver muy pronto. Un besote.
  Y..... Antes de coger el coche, decidimos tomarnos un delicioso desayuno. Café con tostadas de mollete antequerano. Que recuerdos de mis tiempos mozos que me hicieron vivir en Ronda durante 8 añitos y donde los desayunos eran mi debilidad.
  Pues nada, esto es un poco lo que pasó en Bandoleros. He tenido que recortar por que sería imposible contaros todo, pero he intentado poneros en situación y meteros en el carrera aunque sea virtualmente.
  Solo os puedo decir que ha sido una autentica pasada. Por el recorrido, por su dureza, por el temporal, por el seguimiento que me habéis dado, por la compañía de este viaje............. Sin duda un fin de semana para contar a los nietos.
  Me queda dar las gracias a todos los voluntarios, encabezados por la alegría de Nanny. Os habéis portado genial. Super atentos y conscientes en todo momento de lo que estábamos haciendo y de las necesidades que teníamos. Solo puedo daros un 10. Por vosotros estas carreras son lo que son. Gracias.
  A mis tres compañeros en los últimos kilómetros de esta aventura. Gracias por guiarme en los momentos mas chungos. Si puedes, Diego, dale las gracias a tus compañeros de mi parte. Y para ti un saludo especial, je je je.
 A todos los que habéis estado de una u otra manera dándonos ánimos. Amigos y familiares. A mis compis del Bikilamanjaro que narraban todo por Watsaap. A Javier Garrido (Javi Bikila), por estar pendientito de mi. Me acordé de él en plena noche y estuvimos charlando un rato. Tus palabras fueron muy importantes para sobrellevar el temporal nocturno. Gracias por estar ahí.
  A mis compis del Cerro del Bù, Ángel y Jesús, por hacerme pasar un fin de semana de locura. Sois muy grandes. Menudas penurias pasamos últimamente juntos, ja ja ja. ¡Por favor, borrar mi teléfono!.
  Y como no, a la mujer que hace que todo esto sea posible. Mi mon amur Susana. ¡Un quiero muchito!.
  Gracias a todos.
  Abrazacos y besazos.
  
    Capi

domingo, 18 de febrero de 2018

Maratón de Castellón.

  Otro fin de semana para disfrutar de la familia. Otra nueva aventura que vivir con ellos. Otro viajecito para disfrutar de la vida. Esta vez nos desplazamos a Navajas. Un pueblo que nos dejó impactados por su belleza tanto en su interior como en su exterior. Un pueblo que seguramente no hubiéramos conocido si no es por la invitación de Jose Vicente.
  Hasta allí llegamos ya anocheciendo. Después de tomarnos unas cervecitas nos reencontramos con Jose Vicente que viene de Castellón y nos ha recogido la bolsa y el dorsal. Pasamos un finde genial. Visita guiada por la zona, gastronomía típica de Navajas........ Os animo a visitar este pueblo. Es increíble.
   Y...... El Domingo a las siete de la mañana partimos Jose Vicente, Pilar y nosotros (Susana, los peques y yo) hacia Castellón. Por cierto, al ponerme los calcetines, me doy cuenta que son los dos del mismo pie. Estos calcetines tan modernos que ponen "R" y "L". Pues tengo dos "L". Como solo tengo esos pues nada a correr con dos "L" y esperar que no me perjudique mucho, je je je.


   Aparcamos el coche a escasos 400 metros de la salida. Allí hemos quedado con San Juan. Ya todos reunidos y acicalados para la ocasión nos vamos andandito hacia la zona de salida.
  Allí he quedado también con Javi. Un amigo de Toledo perteneciente a la Puerta de Bisagra. Allí nos reencontramos todos. Saludos y fotos que no falten, je je je.


 
  Se va a cercando la hora así que hay que ir entrando a los cajones de salida. Me despido de Susana y los peques que se van a coger sitio para ver los primeros compases de la prueba. Susana en esta ocasión me dice que me ve muy fuerte y hace una predicción de tiempo. No se, veremos lo que sale al final.....
  También nos despedimos dándole ánimos a Jose Vicente, Rafa y Pilar. Cada uno se va a su cajón y nosotros entramos en el de sub 3:30´.
  Allí hemos localizado por fuera del vallado a Ramiro, profesor de carmelitas. Colegio que organiza el maratón solidario de Toledo y que dentro de menos de un mes, volveré a correr. Conseguimos situarnos con él para charlar un rato. Quedan menos de cinco minutos y nos falta tiempo para ponernos al día, je je je. Unos chavales que nos están escuchando y que tenemos detrás, nos dicen que si somos de Toledo. Respondemos afirmativamente, a lo que nos responden que ellos también. Uno es de Lillo y el otro de Villacañas. Ja ja ja, buen grupete Toledano nos hemos juntado sin quererlo.
  Y casi sin darnos cuenta comenzamos a correr. Aquí doy mi típico suspiro y aprieto al star del reloj. Esto ya no tiene marcha atrás. Estamos situados por detrás del globo de 3:30´. Estos primeros compases corro junto a Ramiro, mientras Javi va pegadito detrás nuestra.



  Los primeros kilómetros son por Castellón cogiendo avenidas bastante largas. Javi y yo cogemos ritmo de 4´30" por kilómetro. Ramiro ya se queda a su historia, así que nos despedimos de él y pa lante.
 Llegamos al primer avituallamiento. km 2,5. Botellita de agua para enjuagar la boca seca de los nervios del comienzo. Buchito de agua y.......... Plaffffff, Javi rodando por el suelo. Se ha llevado por delante un cono que delimita el carril y ahora mismo está tumbado todo lo largo que es en la calzada. Mientras me paro para ayudarle, se levanta como un resorte. Uff. que susto. Menos mal que la carretera esta lisa y desgastada y no se ha hecho nada. Me dice que todo va bien, así que intentaremos olvidarnos del suceso y centrarnos en la carrera.
  Bueno, pues continuamos a buen ritmo y enfilamos una calle donde Susana nos llama desde la otra acera. Está tomándose unas tostaditas en una terraza. Aún así no duda en levantarse y animarnos desde el otro lado y sacarnos unas fotitos. Nosotros la saludamos también, je je je.




   Varios kilómetros en línea recta. Voy manteniendo el ritmo con el que hemos comenzado y Javi sigue pegado a mí. Llega un momento que me dice que tire yo que voy muy fuerte. He de decir que antes de la salida teníamos claro que cada uno iba a hacer su carrera. Saldríamos juntos pero luego cada cual con su historia. Así que le digo que voy a seguir a ese ritmo de momento y le deseo suerte.
  En esta avenida giramos en una rotonda y volvemos en dirección contraria, por lo que nos vamos cruzando con los que van delante nuestra. Llega a mi altura, pero ya de vuelta, el globo de 3.15´. Miro el tiempo y cojo la referencia para ver lo que me saca. Paso de nuevo por este punto y veo que me saca algo mas de cuatro minutos. Pufff, muchos minutos son, pero se me ha metido en la cabeza intentar pillarle.
  Y.... a lo lejos vuelvo a ver a Susana que se asoma en la carretera para saludarme y hacerme muuuuchas fotitos. Por fin llego a su altura. Choco la mano a los peques y la saludo. Después me voy alejando poco a poco para adentrarme de nuevo a las calles de Castellón.




  Volvemos a callejear por las calles de Castellón. Cogemos avenidas bastante largas lo que me hace observar a lo lejos el globo de las 3:15´. Hay bastante animación. Mis patitas parece que hoy quieren correr un poquito más rápido de lo que habitualmente corren. La verdad es que voy mirando bastante el ritmo en el reloj. Las piernas me están diciendo : ¡"Tira"!, pero la cabeza tiene mucha experiencia en esta distancia y me dice: "Tira pero con calma".
  La verdad es que voy bastante bien. Llevo la respiración bastante cómoda. El día está soleado y la temperatura es ideal para correr. Los avituallamientos son perfectos. Los voluntarios encantadores. Los niños te chocan la mano. Los padres leen tu nombre del dorsal y te animan. Hoy es un día para disfrutar.
  Con todo esto, llegamos a la avenida que nos llevará al Grao. Una avenida llamada Avda del mar y que es toda en continua bajada. Pues nada, tres kilómetros para intentar disminuir la distancia con el dichoso globo de las 3:15´. Al coger la avenida y empezar a bajar veo que ya no me saca tanto el globo y eso hace que aumente un poco mas el ritmo. Estamos en el km 17.
  En el 2013 corrí este maratón, aunque antes se hacía en Diciembre. Se que esta bajada te invita a correr, pero que luego hay que subirla y además quedan muchos kilómetros todavía. Ese año corrí toda la carrera pegado al globo de 3:15´, y al cruzarme con él antes, he reconocido al chaval que le lleva. Es el mismo que hace cuatro años. En aquella ocasión estuve con él hasta el km 35 mas o menos y al final no pude seguir su ritmo y conseguí terminar en 3:18´. En esta ocasión llevo muchos kilómetros intentando darle caza, haciendo algunos a 4´05". Veremos como termina la cosa.
  En esta bajada coincido con un chaval de Aranjuez con el que charlo unos metros.  Después de darnos ánimos mutuos sigo mi progresión hacia adelante.
  Por fin llego al Grao y nos adentramos en él. Aquí callejeamos un poco y casi saliendo de nuevo de él tenemos el paso de la media maratón. 1:36´ es mi crono. Uff, no se si me he pasado. Lo bueno es que voy de lujo, pero no se si al final pagaré el esfuerzo de pillar al maldito globo.
  Lo que tengo claro a estas alturas es que tengo que coger al grupo. Se me ha metido en la cabeza. Luego ya veremos, je je je.
  Y.... Por fin al comienzo de la subida hacia Castellón, me uno al grupo del globo de 3:15´. Es un grupo bastante numeroso. Mi planteamiento es quedarme con él hasta el km 30 mas o menos y luego intentar rebajar un poco ese tiempo. Pero estoy corriendo muy agobiado con tanta gente. No se lo que hacer. Si retrasarme un poco para coger aire o intentar adelantarlos y correr en libertad, je je je.
  Pues nada, la segunda opción es la buena así que voy progresando poco a poco entre los corredores y después de varios intentos consigo adelantar a la cabeza. Que agusto se corre sin tanto agobio. Pero ahora lo que pasa es que llevo sus respiraciones en el cogote. Los oigo hablar. No quiero mirar para atrás. Solo quiero ir despegándome de ellos para no sentir esa presión.
  Estoy subiendo a 4:30´. Varios segundos menos que el globo. Por el km 24 mas o menos saludo a Ramiro que baja hacia el Grao. Y un poco después también a San Juan que me dice si me pasa algo. Me ha pillado hechándome vaselina entre las piernas y me veía correr un poco raro. Después de aclarárselo (gritando un poco, claro), me despido de él y guardo la vaselina.
  Terminada la subida, pasamos por el km 25. Avituallamiento donde me tomo mi primera glucosa. Me quedan tres. Una para el 30, otra para el 35 y la última para el 40. Todo va según lo calculado. Continuamos por largas avenidas con bastante animación. Ya por el km 27 y volviendo por la avenida Lidón, me cruzo con el globo de 3:15´. Por mis cuentas (las de la vieja), tengo unos dos minutos de margen sobre él. Viene a ritmo controlado y como me descuide me va a pasar por encima.




  Al pasar por el 35, me vuelvo a cruzar con él y veo que le saco algo mas de distancia que antes. Me quedan siete kilómetros. Mi cabeza hace cálculos mentales y dice que si los hago a cinco minutos el kilómetro bajo de 3:15´. Mi intención es seguir a 4´30", pero las piernas ya me están diciendo que hoy me estoy pasando, je je je. He controlado mucho la hidratación. He bebido lo justo. Creo que sin pasarme y esta vez no he cogido ningún tipo de fruta. Lo que si he añadido en este maratón es que me he tomado cada hora una pastilla de sales minerales que creo que está siendo la clave. No tengo ningún tipo de amago de calambres ni tirones. Voy con las piernas cargadillas pero de los kilómetros. Vamos, lo normal.





  En estos últimos kilómetros estamos rodeando el parque Ribalta que es donde está situada la meta. Aquí Susana me anima en numerosos sitios. También, no recuerdo en que kilómetro es, saludo por segunda vez a Emilio Saez Soro. Un corredor descalcista que también está afincado al maratón, pero que en esta ocasión está como voluntario. Ha escrito varios libros sobre el descalcismo, que por cierto me tiene que firmar uno que ya me he leído varias veces, je je je.
  No duda en hacerme unas fotillos al pasar a su lado. Muchas gracias compi. Ya coincidiremos en alguna corriendo.... pero yo con zapas, ehhh...... de momento, ji ji ji.



  Sin quererlo he bajado un poco el ritmo. Mi cabeza sabe que ya bajo de tres y cuarto, y sobre todo, que si no es por un desastre, el globo que viene detrás, ya no me coge. Como siempre hago en estos últimos kilómetros, corro visualizando la senda del río por donde entreno. Pensar en eso hace que sepa perféctamente la distancia que me queda. Estos kilómetros se pueden hacer muy largos y de esta manera lo llevo mucho mejor.
  Vuelvo a ver a Susana y me grita: ¡Cada vez más rápidooooo!. La verdad es que voy flechaito hacia la meta. Paso por el km 40 donde nos volvemos a cruzar los corredores después de hacer un bucle por varias calles del centro. Veo a Javi que va a comenzar este bucle y le doy ánimos. Le veo bastante bien. Según creo, le saco algo mas de dos kilómetros. Va a hacer también muy buena marca.




  Por cierto, en este km, el 40, me tomo mi última glucosa. Es la glucosa de la cabeza. Si me faltase esa glucosa seguramente haría estos kilómetros mas lentos y penando de lo lindo. A lo mejor no la necesitaría, por eso la llamo la glucosa de la cabeza. Me la tomo y mi cabeza dice: " ahora, sí. A por ello".
  Último kilómetro. Esto está a rebosar. Miro el reloj e intento apretar un poco más. Es cuesta arriba y doy todo lo que tengo.
  Giro a la izda y entro en el parque Ribalta. Justo en el km 42. Solo quedan los 195 metros del disfrute, de la emoción, del saber que lo has vuelto a hacer. Choco las manos de los niños que animan  desde el lateral. Ya veo el crono colgando del arco de meta. Marca 3:12´ y sus respectivos segundos que no dejan de pasar.




  Se que voy a entrar en 3:12´. Un minuto mas que la predicción de Susana. Bueno, creo que no se ha equivocado demasiado, je je je. ¡¡¡Como me conoce!!, je je je.
   Video de meta:






  Paso por meta y oigo sus voces. Me está haciendo alguna fotillo y no dudo en posar para ella. Y...Ahora si, toca el besazo final.


  Un chavalín me pone la medalla y continúa hacia el avituallamiento final. Paso por los fisios y veo que hay muchas camillas. No hay que esperar casi cola así que me paro en una de ellas para que me den un masaje que seguro que me va a venir de lujo.
  Mientras espero, aparece Javi con el que charlo. Al final se ha cascado el maratón en 3:23´. Menudo bicho. Le doy mi enhorabuena mientras Susana no pierde detalle.


  Decide quedarse para que le den el masaje después que a mí. Ya al solecito y casi dormido, la fisio me dice que me despierte que ya ha terminado, je je je.





   Bueno, pues le toca a Javi. Me despido de él y me voy a comer unas porciones de pizza que nos tienen preparado. Las acompaño con un par de cervecitas con limón que entran del tirón. También cojo alguna pasta de chocolate, fruta .......... En fin, un poco de todo.
   Con el buche lleno, salgo del recinto para encontrarme con la familia. Esto está finiquitado. Solo puedo decir que este maratón merece la pena. Un maratón hecho para el corredor. No le falta detalle y creo que no le puedo poner ningún pero. Sin duda volveré a correrle algún otro año.
  Después de esto, nos vamos al coche a cambiarnos y decidimos emprender el viaje de regreso para comer por el camino y que no se nos haga demasiado tarde.
  Solo me queda dar la enhorabuena a mis amigos de Navajas que terminaron su maratón. Y agradecer a Jose Vicente su hospitalidad y habernos hecho de guía en su maravilloso pueblo.
  Por mi parte decir que he disfrutado de otro fin de semana en familia y que este ha sido el 92. Estamos a ocho de la centena.




  Muchas gracias a todos los que me habéis mandado mensajes de ánimo y a los que estáis pendientes de mí en cada carrera.
  Pues nada, ya hasta la próxima que va a ser lo mas duro y largo que he hecho en mi vida. veremos a ver como va la cosa, je je je.


 


   Capi
 
 
 

domingo, 4 de febrero de 2018

Maraton Vías Verdes. Arganda del Rey.

  Todo el fin de semana mirando la predicción del tiempo. En Arganda en principio hasta por la tarde no se pondrá complicada la cosa. Este es el cuarto año consecutivo que hago este maratón y siempre ha hecho un frío de narices así que este no será diferente.....En principio.
   Tempranito, como suele ser habitual en los maratones, me desplazo hasta Arganda donde recojo el dorsal de la carrera. Me voy al coche a desayunar lo que me he preparado por la mañana. A las 7:30, sale el autobús que nos llevará a los corredores hasta Carabaña. Pueblo donde está situada la salida.
  Tengo cuartito de hora para cambiarme así que al lío. Vuelvo a mirar por última vez la predicción y solo dan lluvias a partir de las doce mas o menos. Eso sí, va a hacer bastante frío llegando hasta los 0 grados. Eso no me asusta, pero por si acaso lo veo chungo me llevo en la mochila una chaqueta impermeable, guantes y braga. Dejo en el coche las mallas térmicas y las camisetas térmicas (creo que no hará falta).
  Terminando de cambiarme me suena el móvil. Es Pedro (Potro para los Forofos). Pedro es un compi con el que he tenido la suerte de compartir unos pocos maratones. Tío duro donde los haya y buena persona (es que lo va a leer, je je je). Quedo con él para vernos en el autobús.
  Bueno, hablo un poco con Susana. La pongo un poco al día y andandito para el autobús. Subo en él y en primera fila está Pedro guardándome un sitio.  El viaje muy ameno poniéndonos al día de muchas cosas.

  Ultimas novedades para Susana, que hay que poner el móvil en modo avión para que no se gaste la batería. Mientras Pedro se parte de risa de mí, je je je.

 
  Llegamos a Carabaña y después de agotar el tiempo a lo calentito del bus, nos disponemos a cambiarnos. Dudas en que ponernos. Como hemos corrido aquí otros años, sabemos que aunque haga frío luego en carrera sobra todo. Aún así como dan agua, nos llevamos una chaqueta impermeable por si acaso. Si sobra nos la enrollamos en la cintura y listo.
  Pues empieza a lloviznar. Faltan unos minutillos para la salida. Los aprovechamos para sacarnos unas fotillos.

 


  Con la típica cuenta atrás da comienzo el maratón. Primeros metros por el pueblo en una toma de contacto y mi típico suspiro mientras digo: " Vamos al lío ".


  Hace bastante frío, pero mientras se mantenga así el tiempo no vamos mal. Estos primeros kilómetros los hacemos bastante cómodos. Pedro va cantando el paso por kilómetro y tenemos que ir frenando por que vamos muy rápido para lo que hemos venido a hacer.
  Así llegamos al cartel que dice "faltan 37". Este maratón es peculiar también es eso. En los puntos kilométricos te dicen los que te faltan en vez de los que llevas. Cosa que a mí particularmente me va mucho mejor para la cabeza. En el "faltan 37", le digo a Potro que se me han pasado volaos.
  En este punto de carrera comienza a llover bastante. Llevamos los guantes calados y comienzan a helarse las manos. Aún así consigo apartarme del camino y evacuar el líquido que me sobra, je je je. Pedro aprovecha y hace lo mismo.
  Primer avituallamiento donde paramos a beber casi forzados. Con la que está cayendo y el frío que hace no apetece ni beber. Pero hay que beber si o si que si no luego vendrán las madres mías.


  Así, con esta lluvia persistente llegamos al segundo avituallamiento situado en el "faltan 31". Está situado a la entrada de Tielmes. Llevamos 11 kms. Al llegar allí nos llevamos una sorpresa. Está un compi nuestro en el avituallamiento. Saludamos a Vicente (Vigaro para los Forofos) y hablamos un rato con él mientras nos hace unas fotillos y comemos algo de fruta y bebemos isotónico.


  Bajo su paraguas nos dice que vaya mañana nos está haciendo. La verdad es que cada vez hace mas frío y el tiempo está empeorando. Solo esperamos que se mantenga a sí la cosa hasta que lleguemos, por lo menos. Nos despedimos de él y cogemos el camino que nos llevará hasta Perales de Tajuña.
  Vuelvo a parar a mear. Creo que con la lluvia se me activan las ganas, je je je. Empiezo a tener las manos ya muy  muy frías y solo acierto a separarme un poco el pantalón. Lo demás va por libre......
  Este tramo que consta de unos nueve kilómetros, parece que le controlamos un poco mas en cuanto al ritmo se refiere. Ya la lluvia es mas fuerte. Tengo que meter las manos dentro de la manga para ver si consigo calentar un poco los guantes. Voy moviendo los dedos por que no los siento. Pedro está en la misma situación. Él lleva mayas cortas y las lleva empapadas. Tiene las piernas congeladas.
  Llegamos al avituallamiento del "faltan 22", o sea, del kilómetro 20, Y allí nos encontramos a una mujer saltando para calentarse. Gira ,salta, corre y mueve los brazos para entrar en calor. Pedro tiene que atarse las zapatillas y es incapaz de hacerlo. Tiene las manitas algo frescas, je je je. Es esta mujer la que se las ata. Nos dice que hace muuucho frío hoy. Que ella es rusa, que está acostumbrada, pero que hoy hace muuuucho frío. -:"¡No me digas ná!", la contesto....
  Creo que aquí aprovecho para hacer pipi de nuevo. Tengo el pantaloncito empapado y ya no se lo que aparto ni lo que separo. Como tampoco siento las piernas, me da lo mismo hacerlo dentro que fuera.
  Llevamos un buen rato sin decir ni una palabra. Estamos intentando no pensar mucho en la carrera y pensar en otras cosas, aunque es inevitable decir cosas como: -" Si nos pagaran por esto no lo hacíamos", " Joder que frío ", ........
  Llevamos la media maratón. Dejamos atrás Morata de Tajuña y cogemos de nuevo la vía verde que nos llevará hasta Arganda de Rey.
  Tenemos por delante unos cuatro o cinco kilómetros en continuos sube y bajas antes de afrontar la temida cuesta de la cementera.
  Aquí vamos todavía a buen ritmo. Bueno, eso creo por que no he mirado el reloj en toda la carrera. La verdad es que con terminar enteros nos vale.
  Comenzamos la larga subida a la cementera. Aquí empieza lo peor y lo mas duro. Comienza a nevar abundantemente. Y para colmo comienza a soplar un aire bastante fuerte. Hay que correr con la cabeza torcida para que no nos de en la cara. Buahhh, que frío, dios mío. Vamos los dos heladitos.
  Hemos ido cogiendo en estos últimos kilómetros a algún corredor que va también cagándose en todo. Alguno no lleva guantes (aunque ahora mismo eso da igual) y corre soplándose las manos.
  Llevamos las piernas rojas a mas no poder y yo particularmente no las siento. Me miro los pantalones de vez en cuando por que no se donde los llevo. No los siento. Lo que si siento es que el braguero, que va empapado, le llevo metido por el culo. Saco un dedo de dentro de la manga e intento sacármelo. No tengo sensibilidad en el dedo y al apretarme el cachete con el dedo tampoco le siento. Joder, lo tengo todo congelado. Pues si no se puede, no se puede. A aguantarse toca.
  El pantalón al ir empadado no va donde tiene que ir y eso está haciendo que me vaya rozando los muslos. Por si fueran pocas las cosas que me pasan, le sumamos otras más. Bueno, aguantaremos como podamos.
  La subida a la cementera se está haciendo muy muy dura. Aquí no hay nada de resguardo y nos está pegando bien de lleno. Los campos están todos blancos con una buena capa de nieve.
   Pedro me dice que si llegamos (no lo tenemos claro todavía), esta va a ser la maratón mas dura que hemos corrido. Le digo que para mi también. Creo que estamos haciendo algo salvaje. A unos grados bajo cero y con la sensación térmica de otros pocos menos, y nosotros corriendo en pantalones cortos. Doy gracias a que he decidido ponerme la chaqueta impermeable si no seguramente esto no hubiera acabado nada bien.
  Llegando a la cementera (que la llevamos viendo desde hace varios kilómetros) adelantamos a varios corredores que van con la zancada muy muy pequeña. Llevan las piernas entumecidas y no las sienten. A nosotros nos está pasando lo mismo. Damos las zancadas muy cortas por que los músculos están agarrotados.
  Pasamos la cementera y divisamos un puente donde está situado el penúltimo avituallamiento. Por lo menos vamos a estar resguardados un ratitín. A unos 100 metros hay un coche de protección civil con varios corredores dentro. Están con la calefacción a tope. Creo que han dicho que ya se a acabado por hoy. Pedro se dirige a un voluntario y le pide un poco de réflex. Lleva los gemelos cargadísimos y se le están quedando rígidos. Yo mientras me voy al avituallamiento por que si me paro me quedo pajarito.
  Allí como fruta, y bebo agua e isotónico mientras miro a varios corredores que están sentados y tapándose como pueden para entrar en calor. El voluntario me dice que vaya huevos. Que estamos por debajo de cero grados, con la ventisca a tope y seguimos corriendo intentando terminar el maratón.
  Un corredor que me ha visto llegar y tiene una bufanda enrollada en las manos y estas, apoyadas en las rodillas temblorosas y mientras su cuerpo tirita de frío, me mira y me dice: "¿Tu no tienes frío en pantalones cortos?". -"Estoy congelado", le respondo.
  Tengo las piernas supercoloradas, las manos no las siento, el pantalón metido por el culo hace muchos kilómetros, rozados los muslos, las orejas son de otro, los pies empapados y los calcetines con algún pliegue, ganas de ponerme a llorar y para colmo, ahora, me están entrando unas ganas de cagar enormes.
  Joder que panorama. Lo único bueno es que parece que está dejando de nevar, aunque siga soplando un poco el aire.
  Le digo a un voluntario que me saque una glucosa del cinturón por que yo soy incapaz. Me la tomo con los dos deditos asomando de la manga de la chaqueta, bebo, como algo de fruta y alguna gominola. Me llevo acordando de las mallas y la camiseta térmica toda la carrera, je je je.
  Llevo un rato aquí parado cuando llega Pedro. Le digo que voy tirando despacito mientras él come y bebe, que me estoy quedando pajarito. Despidiéndome de los que allí estaban, comienzo a dar nuevamente zancadas. Ufff como están los músculos. No quiero ni mirar para atrás que si no me quedo allí, je je je.
  Llevo un rato con dolor de mandíbula de intentar frenar el temblequeo que llevo en la boca. Me sube y baja la mandíbula a un ritmo vertiginoso, chocando los dientes de abajo con los de arriba.
  Pasados unos minutos (no se cuantos), miro para atrás y no veo a Pedro. Aprovecho para hacer de nuevo pipi y así darle un poco de tiempo para que me coja. Pero sigo sin verle. Decido volver sobre mis pasos por que no quiero pensar que se haya quedado allí. Y.... allí viene. Ya me extrañaba a mí. Pedro es un tío duro de narices. Por eso le llamamos "Potro". Ya estamos de nuevo juntos para intentar terminar con estos últimos 10 kms.
  Me comenta que lleva los gemelos muy muy rígidos y que casi no le dejan correr. Intento animarle y le digo que aunque sea al trote cochinero que si andamos ya si que nos vamos a congelar del todo.
  Y ahí seguimos luchando. Ahora con la llovizna. Ha dejado de nevar pero el frío y la humedad la llevamos metidas en los huesos. Pedro coge sus guantes empapados y los tira a tomar por...... Ya han hecho su servicio. Ahora tenemos unos siete kilómetros de bajada que intentaremos correr lo máximo posible.
  En el "faltan 7" volvemos a parar para hidratarnos. No estamos bebiendo lo que necesitamos. Escasamente un vaso y medio de agua e isotónico cada avituallamiento (cada 5 kms). ¡¡MAL!!. Pero es que no tenemos ni ganas de beber.
  Pedro sigue buscando réflex y nadie tiene. Mientras pregunta a los voluntario y a los de protección civil, yo continúo despacito para no coger frío, je je je.
  Es aquí donde me entra un apretón del 15. Me cago, me cago ,me cago, me cago digo en voz bajita. Ahora me entran los sudores, ja ja ja. Pero aprieto bien el culo, que junto al pantalón, que lleva ahí metido ya muchos kilómetros, hace de barrera y consigo frenar el envite.
  Pedroooooo, vengaaaaaa..... Por fin llega Pedro a mi altura. Llegamos al último avituallamiento que está ya dentro de Arganda. Pedro va rígido total y hay momentos en los que tenemos que ir andando.
   Bueno, esto está terminado. Dos kilómetros y termina la odisea. -"Vamos Potro", un poquito más. Esta va a ser una para contar a los nietos, bisnietos, tataranietos........
   Y poco a poco llegamos a la entrada de la pista de atletismo donde está ubicada la meta. Esto está apañado, Pedro. Dios lo que hemos penado. La vuelta a la pista es memorable, increíble.
  Tenemos la meta a cincuenta metros. Esa meta que llevamos persiguiendo durante cuatro horas. Cuatro horas de charlas, risas y penurias.



  Y.... Entramos en meta. Nos damos la enhorabuena por que hoy si que nos lo hemos currado. Madre mía que largo se ha hecho esto. Pero cuando nos cuelgan la preciada medalla se pasan todos los males..... O no, je je je.



  Decidimos ir corriendo a por la mochila al guardarropas para cambiarnos y ponernos algo seco cuanto antes. El vestuario es un panorama. Corredores intentando entrar en calor e intentando quitarse la ropa con los dedos congelados.
  Ja ja ja, por fin estamos sequitos y abrigados, aunque los huesos tardarán en recobrar su estado normal. Y los músculos no digo nada.....
  Tomamos un caldito caliente y me despido de Pedro. No quiero demorar mucho la vuelta por que hemos pasado cerca de la carretera que tengo que coger de vuelta y estaba toda nevada. En el coche estuve 15 mnts tiritando, con la calefacción a tope hasta que entre un poco en calor y pude emprender el viaje de regreso.
  Gracias Pedro por este día y por tu compañía. Como sabes es todo un placer y un honor correr a tu lado. Nos vemos en otra, que esperemos que sea con solecito, je je je.
  Bueno, pues este ha sido un pequeño resumen de lo sucedido en un día muy muy desagradable. Y... El 91 ha caído. Quedan 9 que esperemos poder disfrutar algo más, ji ji ji.
  Hasta la próxima.
  Muchas gracias por los ánimos que me habéis dado por los diferentes medios.

  P.D.: Al final aguanté hasta casa. En el váter de uno como en ningún sitio, ja ja ja.

   Capi