Quinto año para mí, y cuarto para Susana de este pedazo de carrera.
Como cada año, nos alojamos en casa Miño. Llegamos el viernes por la tarde. Nos alojamos y dejamos la recogida de dorsales para el Sábado por la mañana.
Preparamos todo y a dormir. Por la mañana nos vamos a desayunar y después de ver la salida del ultra, recogemos nuestras credenciales para la carrera.
Volvemos al alojamiento para rematar la faena y directos al autobús que nos llevará a Lago del Valle que es donde cada año está montada la salida.
Último café y después de escuchar a los gaiteros, se da la salida del maraton.
Este año está haciendo mucho calor en toda España y aquí no va a ser menos.
Bueno, primer repecho para salir del pueblo y rápidamente a coger un camino de unos 3 kilómetros de bajada.
El recorrido ya nos le conocemos así que no nos va a pillar de sorpresa.
Comontodos los años, el recorrido no te deja indiferente. Los avituallamientos estan genial. Los voluntarios son únicos. Los paisajes son espectaculares. En fin, una vez al año, disfrutamos de esta maravilla.
Durante el recorrido, volvemos a disfrutar de sus senderos, de sus subidas duras pero muy muy bonitas, de las Brañas, de la Farrapona, de los Vigaros, de los Lagos de Saliencia y del ambiente de la carrera.
Al final, volvemos a cruzar la línea de meta habiendo disfrutado a tope.
Por mi parte, sumo un maratón más a mi cuenta particular. 195 a mis espaldas.
Increíble, como todos los años.
Seguro que volveremos para desconectar de las prisas, de las rutinas y de los horarios.
Nosotros este año, nos quedamos un par de días mas para conocer sitios nuevos de esta maravilla que es Somiedo.

























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